MORELOS (apro) .- El Congreso de Morelos otorgó la Presea Xochiquetzalli 2025 en el marco del 72 aniversario del reconocimiento pleno de los derechos políticos de las mujeres en México.
Por primera vez, la distinción se entregó a dos mujeres, Andrea Acevedo García y Ariadna Isabel Urbina Ayala, colocando en el mismo escenario dos expresiones del feminismo: el transfeminismo y el feminismo abolicionista, que lucha contra el borrado de las mujeres.
Las agendas de ambas se reflejaron en los discursos pronunciados durante la sesión solemne, organizada por la Comisión de Igualdad de Género, presidida por la diputada morenista Martha Melissa Montes de Oca Montoya.
Discurso de Andrea Acevedo García
Andrea Acevedo García, vocera de la colectiva Divulgadoras, abrió su intervención recordando la importancia de la visibilidad y la acción colectiva:
“Nombrarnos importa. Hacernos presentes y tomar lo público que históricamente se nos ha arrebatado es necesario y urgente”.
Reconoció que recibir el galardón genera sentimientos encontrados:
“Ojalá dejase de ser necesaria la lucha feminista; eso significaría que los males que engendra el sistema patriarcal se han erradicado. Pero estamos aquí frente a ustedes, con un sentimiento de gratitud y a la vez de dolor”.
Asimismo, la activista, celebró que este año el recinto reconociera a dos mujeres por su trayectoria:
“Esta doble elección es profundamente simbólica, pues muestra los diversos feminismos y activismos que se acompañan en Morelos”.
La galardonada, subrayó que la pluralidad y la colectividad son pilares de la lucha feminista:
“La pluralidad, nuestra colectividad y rebeldía nos impulsa a seguir construyendo espacios para todas las mujeres, sin exclusiones, porque cada una de nosotras sostenemos una parte de esta lucha para mantenernos vivas, seguras y felices. Sin importar que seamos cis, trans, indígenas, afrodescendientes, rurales, trabajadoras sexuales, migrantes, estemos privadas de la libertad o en situación de calle, con discapacidad, seamos lesbianas, bisexuales, usuarias de sustancias, niñas, adolescentes, sobrevivientes, las mayores o las que cuidan, las neurodivergentes y las activistas”.
Durante su discurso, Acevedo recordó los desafíos que siguen enfrentando mujeres, niñas y adolescentes para ejercer plenamente sus derechos, mencionando casos emblemáticos como el feminicidio de Mafer, y reclamó que el Estado continúa sin garantizar la reparación integral a las víctimas de feminicidio y otras violencias:
“El poder político y el Estado, en sus tres niveles y de forma histórica, continúa en deuda con las mujeres. La reparación integral a mujeres víctimas de las violencias y, en especial, a las víctimas indirectas de feminicidio, urge como una realidad”.
Discurso de Ariadna Urbina Ayala
Ariadna Urbina Ayala, integrante del Observatorio de Paridad y Violencia Política y de la organización civil Género 33, destacó que nombrar es politizar y recordó la trayectoria de dos mujeres que marcaron la historia feminista en México: Teresa Ulloa Ziáurriz, defensora de la abolición del delito de trata, y María Luisa Mejía Lagunas, activista en favor de mujeres indígenas y rurales morelenses, a quienes dedicó el reconocimiento.
Urbina Ayala resaltó que los derechos políticos de las mujeres siguen en construcción y subrayó la labor del Observatorio de Paridad, creado en 2015, que ha impulsado la paridad electoral horizontal y vertical. Sin embargo, criticó que la paridad aún no se refleja plenamente:
“La paridad sigue sin reflejarse plenamente. De los 36 o 33 municipios regidos por sistemas de partidos, la representación no corresponde a la realidad social, donde las mujeres constituyen poco más del 50%. Sigue sin gustar una representación formal y paritaria; ahora parece gustar más el maquillaje y la usurpación de nuestros cuerpos”, afirmó.
Denunció la violencia política contra las mujeres, recordando el asesinato de Gisela Mota, presidenta municipal, un día después de asumir el cargo, y señaló que Morelos encabeza la tasa nacional de feminicidios, con 2.07 casos por cada 100 mil mujeres, además de ocupar los primeros lugares en homicidios dolosos, secuestro y delitos sexuales.
Destacó también la importancia de la iniciativa 3 de 3 para garantizar transparencia y rendición de cuentas y enfatizó la urgencia de evaluar y reestructurar los programas estatales para prevenir y sancionar la violencia de género:
“Seguiremos nombrando porque seguiremos politizando… hasta que desaparezcan el feminicidio, la trata, la explotación sexual y reproductiva, las desapariciones y la violencia política. Nada de lo que hemos hecho ha sido en solitario; lo hacemos en colectivo”.
Por qué se entregaron dos medallas
De acuerdo con información proporcionada por legisladoras y legisladores a esta periodista, quienes prefirieron mantener el anonimato, la decisión de reconocer a dos mujeres fue una acción unilateral de la diputada morenista Martha Melissa Montes de Oca, lo que generó un desaguisado entre las y los diputados, quienes alegaron que lo aprobado originalmente era otorgar un solo premio.
Las fuentes consultadas explicaron que Montes de Oca fue presionada por la diputada morenista Jazmín Solano, quien priorizó premiar la postulación impulsada por la Secretaría de la Mujer, Clarisa Gómez Manrique. Paralelamente, Montes de Oca se sintió obligada a atender la propuesta de la sociedad civil.
Históricamente, la Presea Xochiquetzalli se entrega a una sola mujer como reconocimiento a su labor a favor de la igualdad y los derechos políticos de las mujeres. Para no desfavorecer ninguna de las agendas y evitar confrontaciones visibles, Montes de Oca decidió otorgar dos medallas de plata Ley .925, dividiendo también el incentivo económico.
La doble entrega de la Presea Xochiquetzalli evidenció que, más allá del reconocimiento a las mujeres y de la diversidad de feminismos, el Congreso de Morelos sacrificó la tradición histórica de la premiación por presuntas complacencias políticas hacia la secretaria de la Mujer, Clarisa Gómez Manrique, resultado de la decisión unilateral de Martha Melissa Montes de Oca.
Integrantes de diversas colectivas coincidieron en calificar la situación como lamentable; para evitar temor a represalias, prefirieron que su opinión se mantuviera bajo anonimato.
También señalaron que esta acción opacó el reconocimiento a dos mujeres de lucha y trayectoria, y evidenció que las y los legisladores priorizaron quedar bien con las agendas antes que atender de manera efectiva las necesidades urgentes de las mujeres, como garantizar la legalización o despenalización del aborto, los derechos reproductivos, consolidar la paridad en los municipios y establecer herramientas para prevenir la escalada de feminicidios y otras violencias cotidianas.