LONDRES (AP) — En una era anterior, la familia real británica podría haber intentado enterrar el escándalo en torno a la amistad de Andrew Mountbatten-Windsor con Jeffrey Epstein. No durante el reinado de Carlos III.
En una serie de hechos que comenzaron en octubre, el rey despojó a su hermano menor del derecho a ser llamado príncipe, lo obligó a mudarse de la propiedad real que ocupó durante más de 20 años y emitió un comunicado público en el que apoyaba a las mujeres y niñas abusadas por Epstein.
Luego, en un hecho sin precedentes, surgió el anuncio del lunes de que el Palacio de Buckingham estaba listo para cooperar en caso de una investigación policial sobre los vínculos de Mountbatten-Windsor con Epstein.
Carlos se vio obligado a actuar después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicara millones de páginas de documentos de Epstein donde se revelaban los detalles de su relación con Mountbatten-Windsor y se torpedeaban las afirmaciones del expríncipe de que había cortado lazos con el financiero tras su condena en 2008 por solicitar actos de prostitución a una menor.
Ruptura con el pasado
Hace cincuenta o cien años, “puedes imaginar los acuerdos entre caballeros” que habrían buscado “enterrar este tipo de historia”, señaló Ed Owens, autor de “After Elizabeth: Can the Monarchy Save Itself?” (“Después de Isabel: ¿Puede la monarquía salvarse a sí misma?”)
“Sin embargo, afortunadamente, vivimos en una era más democrática donde las personas son justamente responsables de sus acciones. Al asumir una posición moral elevada, y eso es lo que el rey está haciendo aquí, la monarquía señala muy claramente que reconoce que la opinión pública exige que se haga justicia y que está dispuesta a cumplir con la investigación policial.”
El paso más reciente del rey fue desencadenado por acusaciones de que Mountbatten-Windsor envió a Epstein informes confidenciales de una gira de 2010 por el sudeste asiático, que realizó como enviado de Reino Unido para el comercio internacional. La correspondencia fue descubierta por periodistas que revisaban los archivos del Departamento de Justicia.
La policía evalúa las acusaciones
La Policía del Valle del Támesis, una agencia que cubre áreas al oeste de Londres que incluyen la antigua residencia de Mountbatten-Windsor, dijo el lunes que estaba en proceso de “evaluar” los informes. El comunicado de la policía provocó una respuesta inmediata del palacio.
“El rey ha dejado claro, en palabras y a través de acciones sin precedentes, su profunda preocupación por las acusaciones que siguen saliendo a la luz respecto a la conducta del señor Mountbatten-Windsor”, informó el palacio en un comunicado. “Si bien el señor Mountbatten-Windsor es responsable de abordar las afirmaciones específicas en cuestión, si somos contactados por la Policía del Valle del Támesis, estamos listos para apoyarlos como se esperaría.”
Mountbatten-Windsor ha negado cualquier irregularidad en su relación con Epstein.
El anuncio del palacio apareció el martes en todos los periódicos británicos, y el tabloide The Sun llenó su portada con el titular “Ayudaremos a la policía con Andy, dice el rey”.
Esfuerzos para contener el escándalo
El compromiso del palacio de cooperar con la policía es la más reciente de una serie de acciones diseñadas para aislar a Mountbatten-Windsor y proteger al resto de la familia real del escándalo, dijo Craig Prescott, experto en derecho constitucional y monarquía en Royal Holloway, Universidad de Londres.
Aunque las revelaciones sobre Mountbatten-Windsor han empañado la reputación de la familia, el apoyo a la monarquía sigue siendo firme, dijo Prescott.
“Siempre que se limite al príncipe Andrés, entonces creo que la monarquía está relativamente segura”, dijo sobre el escándalo.
La familia real británica ha tenido problemas para responder al comportamiento de Mountbatten-Windsor desde 2010, cuando Virginia Giuffre alegó que Epstein la había llevado a Reino Unido para tener relaciones sexuales con el hombre que entonces era un príncipe del reino. Giuffre, que tenía apenas 17 años en ese momento, se suicidó el año pasado.
Pero durante el reinado de la difunta Isabel II, quien buscó preservar el misticismo real con la filosofía de “nunca quejarse, nunca explicar”, el palacio permaneció prácticamente en silencio.
Eso se volvió insostenible en 2019, cuando Mountbatten-Windsor dio una desastrosa entrevista a la BBC. En lugar de silenciar a sus críticos, la entrevista no hizo más que alimentar el escándalo después de que el entonces príncipe diera explicaciones inverosímiles de su comportamiento y no mostrara empatía por las víctimas de Epstein.
Poco después de la entrevista, Isabel obligó a su segundo hijo a renunciar a sus deberes reales y a su trabajo con organizaciones benéficas en todo el país.
Pero el hombre que, según informes, era el hijo favorito de la reina siguió siendo el príncipe Andrés hasta el otoño pasado.
El rey toma medidas
Luego, en octubre, la publicación de un libro poco halagador sobre el sentido de superioridad del príncipe y la inminente publicación de los archivos del Departamento de Justicia llevaron al rey a despojar a su hermano de sus títulos reales restantes, incluido el derecho a ser llamado príncipe.
Carlos también ordenó a su hermano que desocupara Royal Lodge, una mansión de 30 habitaciones cerca del Castillo de Windsor que es propiedad de la corona y administrada para el beneficio de los contribuyentes.
Mountbatten-Windsor dejó su hogar de toda la vida la semana pasada, meses antes de lo previsto. Ahora vive en la finca de Sandringham en el este de Inglaterra, que es propiedad privada del rey.
Las consecuencias del escándalo siguen siendo un “enorme problema” para el futuro de la monarquía, dijo Owens.
La decisión del rey de cooperar con una posible investigación significa que el palacio puede entregar documentos y permitir que el personal, o incluso miembros de la familia real, sean entrevistados por la policía.
“Esto va a producir más titulares no deseados”, dijo Owens. “Pero así es como se exorciza el demonio de Jeffrey Epstein.”
