BOGOTÁ (apro).- Los candidatos ultraderechistas Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga encabezaron las elecciones presidenciales de este domingo en Perú y ambos deberán disputar una segunda vuelta electoral el próximo 7 de junio, según un “conteo rápido” de la firma Datum que coincide con los resultados oficiales parciales.
De acuerdo con la medición de Datum, que se basa en una muestra amplia de actas de mesas de votación de todo el país, Fujimori, del partido Fuerza Popular, obtuvo el 16.8% de los votos, mientras que López Aliaga, líder de Renovación Popular, el 12.9%.
Estos datos concuerdan con el conteo parcial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), que con el 33.3% de las actas escrutadas ubica a Fujimori y López Aliaga como los dos candidatos más votados.
Como ninguno de los dos alcanza más el 50% de los sufragios que se requieren para ganar en esta primera vuelta, ambos deberán disputar la presidencia en una segunda vuelta electoral en ocho semanas más.
Fujimori dijo que los resultados del conteo rápido de Datum “son una señal muy positiva” para el país porque “el enemigo es la izquierda” y esta corriente política quedó fuera de la segunda vuelta.
Sostuvo que el mandato de los ciudadanos fue muy claro, y “ellos quieren orden”.
La jornada estuvo marcada por el retraso en la llegada de los materiales electorales a los centros de votación y la suspensión de los comicios, por esa razón, en 211 mesas, lo que impidió que votaran 52 mil 251 personas, equivalentes al 0.19% del total de electores registrados.
Luego de una avalancha de críticas, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y la ONPE decidieron que mañana lunes se abran las mesas de votación que no pudieron funcionar en la jornada de este domingo por falta de material.
Fujimori, hija y heredera política del controvertido exmandatario Alberto Fujimori, participará por cuarta vez en una segunda vuelta electoral por la presidencia luego de haber perdido las tres veces anteriores.
“Persecución política”
Tanto Fujimori como López Aliaga –un acaudalado empresario y exalcalde de Lima- enfrentan investigaciones judiciales que ellos atribuyen a una “persecución política” pero que sus adversarios consideran fundadas.
Fujimori, incluso estuvo en prisión 16 meses entre 2018 y 2020 bajo cargos de recibir sobornos de la constructora brasileña Odebrecht.
Y López Aliaga, quien se hace llamar “Porki” por rostro regordete y para mostrar cercanía con el electorado popular, mantiene una deuda fiscal de 3.8 millones de dólares con el Estado peruano por los manejos irregulares de su empresa Peruval, y además el Ministerio Público lo investiga por un caso de lavado de activos.
Las posiciones políticas de López Aliaga son consideradas por los analistas peruanos como ultraconservadoras. Es antiaborto, incluso en casos de violación; se opone al matrimonio igualitario, y es partidario de la pena de muerte en casos extremos. Es un miembro activo del Opus Dei, practica la abstinencia sexual y se flagela para expiar sus faltas.
Fujimori, por su parte, es considerada una política conservadora y de mano dura, como su padre, quien murió en la cárcel en 2024 mientras cumplía varias sentencias por corrupción y violaciones a los derechos humanos.
La candidata de extrema derecha ha prometido una guerra sin cuartel contra la delincuencia e incluso está dispuesta a retirar a Perú de pactos internacionales de protección a los derechos humanos para combatir el crimen con mayor “flexibilidad”.
Pero de acuerdo con el politólogo Carlos Meléndez, en la segunda vuelta electoral de junio próximo Fujimori enfrentará, por primera vez desde que ha sido candidata a la presidencia, a un contendiente (López Aliaga) que está más a la derecha de ella.
La bukelización
Un referente que se “coló” a la campaña presidencial peruana fue el mandatario salvadoreño, Nayib Bukele, quien ha aplicado políticas contra la delincuencia denunciadas como violatorias de los derechos humanos por varios organismos internacionales.
Y esto ocurre porque, en Perú, la inseguridad se ha convertido la principal preocupación de los ciudadanos.
Carlos Meléndez considera en la segunda vuelta electoral definirá cuál de los dos candidatos ultraderechistas se beneficiará más con el voto “bukelista”.
Más de 27.3 millones de peruanos estaban convocados para elegir este domingo un presidente, dos vicepresidentes, 130 diputados y 60 senadores, en un país donde el voto es obligatorio, pero en el que tradicionalmente se producen altos niveles de abstención.
El retraso en la llegada de los materiales electorales a los centros de votación obligó al presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, a ampliar en una hora el cierre de casillas, que estaba previsto originalmente para las 17:00 horas locales, pero que extendió a las 18:00 horas locales.
Antes del cierre de urnas, el jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto, reconoció que no se abrieron 211 mesas de votación, las cuales funcionarán este lunes para que puedan sufragar en esos centros los votantes que no pudieron ejercer su derecho al voto el domingo.
López Aliaga dijo que los retrasos en la entrega de material electoral –que estaba a cargo de una empresa privada— y la suspensión de la votación en 2011 mesas afectaron a un millón de votantes en Lima, lo que mermó a su candidatura 1.2 puntos porcentuales en sufragios. Esto, porque la mayoría de estas fallas se presentaron en Lima, donde tiene su principal bastión electoral.
Fujimori también denunció “graves deficiencias logísticas” en la jornada y pidió al JNE y a la ONPE realizar elecciones complementarias para permitir que todos los peruanos ejerzan su derecho al sufragio.
La extensión de la votación para este lunes también incluye dos puntos en el exterior, la de los consulados en Orlando, Florida, y en Patterson, Nueva Jersey, donde también falló la entrega de material.
De acuerdo con los resultados preliminares de las elecciones legislativas, el Congreso, que volverá a ser bicameral en estos comicios, quedará muy fragmentado y ninguno de los partidos logrará la mayoría simple.
Los partidos dominantes en la Cámara de Diputados y el Senado serán Fuerza Popular, de Fujimori; Renovación Popular, de López Aliaga; el izquierdista Juntos por el Perú, y los centroderechistas Obras y Buen Gobierno.
