30° Despejado
Chihuahua · Máx 34° / Mín 17° · Viento 5 km/h · Humedad 5% · Hora Chih: 12:19

La guerra de EU con Irán agota armamento clave y abre vulnerabilidad ante China, según informe

Los sistemas de armas son los misiles de crucero Tomahawk, que se usan para atacar objetivos en lo profundo del territorio enemigo, y los interceptores Patriot y THAAD, que defienden contra misiles y drones entrantes.

WASHINGTON (AP) — Los contratistas militares de Estados Unidos necesitan al menos tres años para reponer las reservas de tres sistemas de armas clave utilizados intensamente en la guerra con Irán, según un análisis difundido el miércoles, lo que aumenta la preocupación de que las fuerzas estadounidenses tendrían una potencia de fuego limitada en cualquier conflicto futuro con China.

Los sistemas de armas son los misiles de crucero Tomahawk, que se usan para atacar objetivos en lo profundo del territorio enemigo, y los interceptores Patriot y THAAD, que defienden contra misiles y drones entrantes.

“Estados Unidos tiene suficientes municiones para cualquier escenario plausible en la guerra con Irán, pero la reducción de los inventarios ha creado una ventana de vulnerabilidad para un posible conflicto en el Pacífico occidental”, afirmó el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) en su nuevo informe, al que tuvo acceso The Associated Press. “El tiempo necesario para reconstruir esos inventarios se ha convertido así en una gran preocupación”.

China tiene el objetivo declarado de garantizar que su ejército sea capaz de tomar Taiwán por la fuerza si fuera necesario para 2027, algo que, para los expertos, es más una aspiración que una fecha límite estricta. Pero el presidente chino, Xi Jinping, advirtió este mes que, si Washington maneja mal sus relaciones con la isla autogobernada, Estados Unidos y China podrían terminar chocando o incluso en un conflicto abierto.

El gobierno de Trump aumenta la financiación, pero la producción lleva tiempo

El análisis del centro académico con sede en Washington incorpora la histórica propuesta de presupuesto de defensa del gobierno republicano de Trump, de 1,5 billones de dólares para 2027, que acelera de forma significativa el gasto en municiones de alta gama que comenzó durante el gobierno demócrata de Biden. Aunque en el Congreso existe un acuerdo bipartidista para aumentar los inventarios, en el informe se indica que “el problema hoy no es el dinero; es el tiempo”.

“Se necesita tiempo para ampliar la capacidad de producción y construir estos complejos sistemas”, se explica en el informe, agregando que la ventana de vulnerabilidad durará “varios años hasta que los inventarios vuelvan a sus niveles anteriores, y varios años más antes de que alcancen los niveles que desean los planificadores de guerra”.

Aunque los inventarios de municiones son información clasificada, el CSIS indicó que existe suficiente información pública en los materiales presupuestarios del Pentágono para estimar los plazos de producción.

El presidente Donald Trump y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, han insistido en que Estados Unidos es capaz de librar cualquier guerra. Han presionado a los contratistas de defensa para acelerar la producción de municiones, y Hegseth dijo a los legisladores el mes pasado que el gasto militar en el mandato de Trump ayudará a los fabricantes a duplicar o incluso triplicar sus capacidades.

El portavoz principal del Pentágono, Sean Parnell, afirmó en un comunicado que el ejército “tiene todo lo que necesita para ejecutar (operaciones) en el momento y el lugar que elija el presidente”.

“Hemos ejecutado múltiples operaciones exitosas con los comandos combatientes, al tiempo que garantizamos que el ejército de Estados Unidos posee un profundo arsenal de capacidades para proteger a nuestra gente y nuestros intereses”, manifestó Parnell.

Algunos expertos militares discrepan. Los funcionarios del Pentágono “conocían la realidad de nuestras reservas militares y, con suerte, le dijeron a alguien: ‘Oye, si vamos a esta pelea, incluso en las estimaciones más conservadoras, estamos reduciendo nuestras reservas a un nivel crítico’”, afirmó Virginia Burger, analista de alto nivel de política de defensa del grupo de vigilancia Project On Government Oversight y exoficial de la Infantería de Marina.

Las preocupaciones por la disminución de las reservas fueron uno de los temas tratados en audiencias recientes del Congreso. Para los demócratas, el suministro de municiones es una métrica contundente contra la guerra con Irán, que Trump inició sin la aprobación de los legisladores. Algunos republicanos sostienen que el problema proviene de que Estados Unidos envió sistemas de defensa antimisiles Patriot a Ucrania después de que Rusia invadiera en 2022, aunque varios aliados estadounidenses usan esos sistemas.

Las raíces del aprieto se remontan al final de la Guerra Fría, según Mark Cancian, coronel retirado de la Infantería de Marina y asesor de alto nivel del CSIS, quien coescribió el estudio con el investigador asociado Chris H. Park.

Tras la caída de la Unión Soviética a finales de 1991, Estados Unidos asumió que las guerras futuras serían cortas y regionales, con poca necesidad de grandes cantidades de armas tan sofisticadas, explicó Cancian en una entrevista. El Pentágono encargó cantidades relativamente bajas, suponiendo que el ejército no necesitaría muchas. Los contratistas militares respondieron en consecuencia, apoyándose en una huella de fabricación relativamente pequeña para producirlas.

La guerra de Rusia con Ucrania mostró que los conflictos pueden prolongarse y requerir inventarios profundos de armas avanzadas, indicó el experto. Al mismo tiempo, los estrategas militares de Estados Unidos realizaban simulaciones de posibles conflictos en el Pacífico occidental.

“La forma de pensar empezó a cambiar, pero simplemente lleva tiempo construir inventarios”, señaló Cancian, y añadió que parte del desafío consiste en poner al día una compleja red de cadenas de suministro y subcontratistas que producen componentes muy novedosos.

El gobierno del presidente Joe Biden debería recibir cierto reconocimiento por iniciar conversaciones con la industria de defensa, invertir dinero en la base industrial y aumentar la producción, afirmó Cancian, quien supervisó adquisiciones de equipo militar en la Oficina de Administración y Presupuesto en los mandatos del republicano George W. Bush y del demócrata Barack Obama.

“Mucha gente en el gobierno de Trump tiende a decir que todo era terrible hasta que llegaron, y eso no es cierto”, afirmó el especialista. “Ahora bien, sí es cierto que el gobierno de Trump realmente aumentó la financiación”.

Cuánto tiempo tomará reconstruir las reservas clave

Estados Unidos disparó más de 1.000 misiles Tomahawk contra Irán, y podría tardar hasta finales de 2030 en reponer por completo el inventario previo a la guerra, según estimaciones del CSIS.

En el informe se indica que se fabrican menos de 200 Tomahawk al año debido a que, en el pasado, se realizaron pedidos pequeños. Sin embargo, el fabricante Raytheon tiene como objetivo aumentar la capacidad a más de 1.000 por año.

RTX, la empresa matriz de Raytheon, declinó comentar las conclusiones del CSIS porque aún no había visto el informe. Sin embargo, señaló que existen inversiones de varios miles de millones de dólares para aumentar la producción, incluida la ampliación de instalaciones en Alabama y Arizona.

En el caso de los sistemas de defensa aérea más demandados, reemplazar hasta 290 interceptores THAAD (Defensa de Área de Gran Altitud Terminal, por sus siglas en inglés) que derribaron drones y misiles iraníes entrantes podría tomar hasta finales de 2029, según estimaciones del CSIS. Reponer más de 1.000 interceptores Patriot debería concluir a mediados de 2029.

Lockheed Martin está incrementando de manera significativa la producción de municiones para ambos sistemas, mientras que las entregas de THAAD “aparentemente fueron reordenadas para priorizar las necesidades de Estados Unidos por encima de las de aliados y socios”, observó el CSIS.

“Las entregas de Patriot plantean un dilema para Estados Unidos debido a la necesidad de reponer sus propios inventarios, ayudar a Ucrania a defenderse de ataques con misiles rusos y satisfacer las necesidades de otros 17 países que usan el interceptor”, se lee en el informe.

Lockheed Martin indicó en un comunicado que está invirtiendo 9.000 millones de dólares hasta 2030 y que “ya ofrece resultados tangibles para satisfacer la mayor demanda de municiones, incluida una nueva instalación en Alabama anunciada la semana pasada junto con más de 20 en todo Estados Unidos”.

Mientras tanto, el CSIS señaló que la posibilidad de un conflicto con China “no es totalmente sombría”, ya que el ejército de Estados Unidos ha mostrado recientemente sus capacidades contra Irán, Venezuela y los rebeldes hutíes en Yemen.

“China es plenamente consciente de que no tiene experiencia reciente en combate y de que se desempeñó mal en su última guerra —contra Vietnam en 1979”, se indica en el informe. “Esa diferencia de experiencia puede preservar la disuasión hasta que se restablezcan los inventarios de municiones”.