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Omisiones y complicidades de la Conade, detrás de las agresiones a gimnastas

Las denuncias en contra de la exentrenadora nacional de gimnasia rítmica, Blajaith Aguilar, revelan la desatención sistemática por parte de funcionarios cuya obligación es velar por las deportistas que entrenan en el Cnar, muchas de ellas, menores de edad.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– El caso de violencia física y psicológica denunciado por cuatro de las integrantes del conjunto nacional de gimnasia rítmica en contra de la entrenadora Blajaith Aguilar, ha destapado una serie de omisiones e incluso complicidades por parte de servidores públicos de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), la cual sigue sin manifestarse públicamente sobre el caso.

De acuerdo con su Manual de Organización vigente, documento en el que, entre otras cosas, se especifican tanto las atribuciones como las funciones de todas las unidades administrativas de la institución existen una serie de faltas por parte de los funcionarios con relación a su obligación de salvaguardar la integridad de los deportistas concentrados en el Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (Cnar), instalación propiedad del gobierno federal. 

Como responsabilidad directa está la dirección del Cnar, cuyo objetivo primordial es contribuir a la formación integral de los deportistas, incompatible con cualquier tipo de violencia, mientras que entre las obligaciones de su director, el exclavadista Jahir Ocampo, se encuentran la supervisión de los entrenadores deportivos y equipos multidisciplinarios, así como emitir los lineamientos sobre medidas de seguridad y vigilancia en el inmueble, tal y como consta en el numeral 1.0.3.4 del citado manual.

Jahir Ocampo, amigo del director de la Conade, Rommel Pacheco, no ha estado exento de polémica en su gestión al frente del Cnar. En 2025, fue señalado por rentar indebidamente la instalación pública para la organización de torneos deportivos a particulares, en los que se cobró tanto el estacionamiento como el ingreso. 

Ocampo, funcionario omiso. Foto: IG jahir_ochampion 

También durante su administración el Cnar ha experimentado una crisis en el suministro de alimentos a los residentes de la instalación, producto de una deuda de Conade con la empresa prestadora de dicho servicio por más de 35 millones de pesos. 

Por si esto fuera poco, a principios de mayo, el director del Cnar viajó injustificadamente a la Súper Final de Clavados disputada en China sin estar facultado para hacerlo, desatendiendo sus responsabilidades en el inmueble a su cargo. Mientras él disfrutaba de su deporte favorito, las gimnastas estaban siendo violentadas en la instalación donde él debe estar. 

La subdirección de Calidad para el Deporte a cargo de otro exdeportista, Luis Rivera, y la dirección de Alto Rendimiento bajo el mando de Carolina Acosta, también extaekwondista, son corresponsables como áreas encargadas de la supervisión y funcionamiento del Cnar bajo el misión de evaluar las actividades relacionadas con la operación del Centro, según el numeral 1.0.3, lo cual tampoco ocurrió.

De acuerdo con los relatos de las denunciantes Adirem Tejeda, Kimberly Salazar, Dalia Alcocer y Julia Gutiérrez, así como testimonios compartidos en redes sociales por más deportistas que también estuvieron bajo sus órdenes como Nicole Cejudo y Andrea Garza, las conductas de Blajaith Aguilar se remontan al menos desde el ciclo olímpico con miras a Tokyo 2020 durante la administración de Ana Gabriela Guevara en la Conade y cuando Héctor García Antonio, amigo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, se desempeñaba como director del Cnar.

En dicha administración también se encontraba en funciones como directora de alto rendimiento Rut Castillo, quien por más de 15 años destacó como seleccionada nacional de gimnasia rítmica y a raíz de la denuncia en contra de la entrenadora ha manifestado en redes sociales solidaridad con las denunciantes, sin embargo en su momento ni ella ni ningún servidor público estuvieron al pendiente de que entrenaran sin ser violentadas.

Como parte del talento deportivo de Jalisco, tanto Castillo en la prueba individual como Blajaith Aguilar en el conjunto formaron parte de la selección nacional que asistió a los Juegos Panamericanos de Río 2007, cuando ambas todavía eran menores de edad.

Pero los cuestionamientos atribuidos a funcionarios de la Conade no sólo se limitan a directivos e integrantes del equipo multidisciplinario —cuyas becas se pagan con recursos federales— quienes también han sido señaladas por comportamientos negligentes u omisos.

Tal es el caso de la psicóloga Elsa Chincoya, quien según el testimonio de las gimnastas olímpicas y otros obtenidos por Proceso, había respaldado que Aguilar violentaba a las deportistas. Sin embargo, en lugar de cumplir con su obligación de reportar dicha conducta, les recomendaba estrategias para seguir soportando los tratos de la entrenadora bajo el argumento de que ella “no va a cambiar”. 

Asimismo, el desempeño de la nutrióloga Cristina Plascencia Maruri está en tela de juicio, luego de un incidente en 2023 en el que fue copartícipe con Aguilar al exhibir a las gimnastas obligándolas a ponerse en fila tan sólo vestidas con ropa interior para observar la apariencia corporal de cada una con el objetivo de señalar las partes del cuerpo que necesitaban trabajar o no lucían estéticas de acuerdo con los estándares de su deporte.

En el papel, la labor de Plascencia justificaba la presencia de la Conade en el proceso nutricional de las deportistas, sin embargo, en los hechos, el encargado de llevar la dieta de las gimnastas era Israel Ríos, un exnutriólogo adscrito a la Conade que cuando salió de la dependencia fue contratado de forma externa por la entrenadora Aguilar y quien recibió las autorizaciones para evaluarlas e implementar una dinámica de tomar el registro de peso diario y medidas que ponían en riesgo la integridad de las seleccionadas.

Elina de la O, gimnasta desechada. Foto: Facebook / Federación Mexicana de Gimnasia

Israel Ríos fue contratado —y poco después despedido— de la Federación Mexicana de Futbol. Asimismo, Elsa Chincoya ahora forma parte del club de futbol Pumas de la UNAM. 

Un peón sacrificado

El 5 de julio de 2025, Elina de la O Araujo vivió una de las experiencias más impactantes a su paso de unos cuatro años como parte de la selección mexicana de gimnasia rítmica que se encontraba concentrada en el Cnar. 

Aquella tarde, una de sus compañeras amenazó con hacerse daño a consecuencia de la presión psicológica a la que estaba sometida en los entrenamientos encabezados por Blajaith Aguilar. 

“Me mandó llamar y me dijo: ‘Tu compañera acaba de decirme que va a intentar suicidarse y necesito que vayas a su cuarto, le toques la puerta y si no te abre le dices a la coordinadora que te abra’, relata Elina a Proceso.

“En el momento en el que llego, toco la puerta, afortunadamente mi compañera me responde y me dice: ‘Tranquila, todavía no me he muerto’, pero mi angustia seguía porque realmente no podía abrir su puerta, tenía seguros, una bocina con una música muy alta y no sabía qué estaba pasando, intentaba acercarme, no sabía qué decirle y la entrenadora seguía entrenando con las niñas como si nada”, recuerda la hoy gimnasta en retiro de 19 años. 

Finalmente, el episodio fue controlado, no sin antes causar revuelo entre las autoridades del Cnar, incluido el propio director Jahir Ocampo, sin que se hayan tomado medidas a raíz del hecho y del momento de crisis que ocasionó. Ese día, incluso se le escuchó decir a la propia Blajaith Aguilar: “Ya hasta Rommel (Pacheco) se enteró”. 

De la O Araujo llegó al Cnar en 2021 para ponerse a la orden de Aguilar en la búsqueda de una oportunidad para ser parte del conjunto titular de gimnasia rítmica con la ilusión de algún día materializar su sueño olímpico. 

A pesar de radicar en la Ciudad de México, Elina dejó su hogar para concentrarse de tiempo completo en el Centro de Alto Rendimiento y cumplir con los entrenamientos como parte del conjunto de reserva en la selección mexicana a la espera de ser promovida al equipo titular, sin embargo, las semanas se convirtieron en meses y los meses en años sin que la oportunidad llegara. 

Elina comenta haber pasado al menos ocho pruebas técnicas en los cuatro años que estuvo concentrada con la selección mexicana, siendo la única durante todo ese tiempo que permaneció en el equipo de suplentes entrenando a la par de sus compañeras del primer equipo y sin sucumbir ante los hostigamientos y castigos físicos de la entrenadora.

No obstante, afirma que en ningún momento de su estancia se le tramitó la licencia de la Federación Internacional de Gimnasia (FIG) para participar en torneos internacionales, ni se le dieron las facilidades para gestionar su visa estadounidense en caso de que tuviera que viajar, tampoco era incluida en videos o fotografías promocionales del conjunto —a pesar de ser parte de la selección— y nunca asistió a una sola competencia oficial.

A cambio, además de los entrenamientos, en repetidas ocasiones su instructora le pedía que realizara otras actividades ajenas a su función de deportista, como reproducir la música de las rutinas, hacer funciones de jueza en los controles o realizar tareas administrativas como enviar documentos o elaborar las cartas de apoyo a la propia Aguilar.  

En agosto de 2025, poco más de un mes después del incidente con su compañera, el conjunto titular salió de gira hacia su última competencia de la temporada, mientras las reservas como Elina tendrían vacaciones a la espera de recibir el llamado para confirmar la fecha en la que debían reportar para retomar entrenamientos. En su caso la comunicación nunca llegó.

Sin explicación con un respaldo técnico, sólo se le informó que ya no formaba parte de la selección y que perdía el derecho a residir en el Cnar, por lo que no tenía siquiera la oportunidad de ir a la instalación y recoger las pertenencias que había acumulado en su habitación durante cuatro años al ya no tener el ingreso autorizado. 

Con el acompañamiento de sus padres, De la O denunció su caso con el presidente de la Federación Mexicana de Gimnasia (FMG), Gustavo Salazar; con Rommel Pacheco y el director del Cnar, con el propósito de alzar la voz sobre estos hechos y de que al menos su función en el equipo nacional fuera reconocida.

En respuesta, Jahir Ocampo, en un escrito fechado el 17 de febrero de 2026, desestimó la inconformidad de la gimnasta y su familia bajo el argumento de que Elina nunca había presentado una queja formal por algún tipo de discriminación, agresión física, verbal o psicológica durante su estancia como beneficiaria del Cnar. 

“Siendo que este Centro cuenta con personal multidisciplinario (médicos, psicólogos, fisioterapeutas, nutriólogos) personal administrativo y operativo que siempre se encuentra supervisando las actividades diarias en cada instalación, inclusive durante el entrenamiento”, se lee en el documento que hace referencia precisamente al mismo Manual de Organización que Ocampo ha incumplido.

“Fui un peón que (Aguilar) sacrificó a la menor oportunidad”, reconoce Elina, quien ahora dice encontrarse en un proceso de construir nuevos objetivos, tras haber transitado por un duelo al abandonar sus sueños deportivos. “Yo ya no salvé nada, ni mis cosas… pero no quiero que esto le pase a ninguna otra niña”, concluye.

“Son unas desgraciadas”

Crista Hernández Parada, medallista de plata en la prueba de pelota de los Juegos Panamericanos Junior de Cali 2021, también ha decidido exponer cómo fue violentada mientras vivió en el Cnar, pero a diferencia de sus excompañeras, ella ha dirigido sus señalamientos a Estefy González Calvillo, responsable de la selección juvenil en la modalidad individual.

Previo a tomar la titularidad, González Calvillo se desempeñó como auxiliar de Blajaith Aguilar con el conjunto, labor desde la que de acuerdo a los testimonios, era copartícipe tanto de los acosos y hostigamientos, como de los castigos físicos hacia las deportistas cuando fallaban en sus rutinas. Tras dejar el cuerpo técnico del conjunto trasladó estos métodos a las seleccionadas a su cargo. 

“Normalmente Estefy nos amenazaba con hacernos lo mismo. A veces lo hacía y otras se quedaba en la amenaza”, recuerda Crista, quien transitó su etapa concentrada en el Cnar de los 13 a los 15 años de edad, entre 2020 y 2022. 

Crista Hernández, víctima de Estefy González. Foto: Facebook / Federación Mexicana de Gimnasia

Crista Hernández asegura que en su momento, tanto las autoridades del Cnar como de la FMG estuvieron al tanto del comportamiento de Estefy González, que incluso hubo quejas por parte de algunos integrantes del equipo multidisciplinario de las deportistas respecto a los métodos de entrenamiento de las entrenadoras, lo que sólo provocó que fueran removidos de sus funciones.

En un extracto de una videoconferencia entre González, la psicóloga Elsa Chincoya y en su momento la técnica de gimnasia rítmica por parte de la FMG, Laura Acosta, y de cuyo audio Proceso tiene copia, se escucha a la entrenadora reconocer haberles dicho a las seleccionadas que eran “unas desgraciadas” por ignorarla luego de unas instrucciones que les había dado. 

En la misma grabación, Chincoya le señala a González que dicha expresión estuvo “fuera de lugar”, a lo que Acosta justificó diciendo que “cada acción trae una reacción y cada reacción trae una acción”, en referencia a que las deportistas habrían propiciado el episodio.

Más adelante en la charla, las gimnastas se inconforman por el lenguaje que la entrenadora usaba para referirse a ellas y por el hecho de que la propia Chincoya les haya comentado que “a las de gimnasia rítmica no las bajan de niñas fáciles y de zorras”. Acosta volvió a tener una respuesta impropia: “Pónganse a pensar por qué las regañan, mamacitas”. 

“Fue una experiencia de constantes humillaciones y abusos de poder como castigos físicos independientes a lo que mi deporte demandaba. Gritos y regaños excesivos con palabras altisonantes… Llevábamos una dieta limitada y a veces nula, estábamos vigiladas por ella (González) 24/7, nos prohibía tener amigos e ir al doctor cuando estábamos enfermas como una ocasión que nos encerró con Covid en el Cnar y ella se fue a su casa”, comparte Crista.

De acuerdo con la gimnasta originaria de Aguascalientes, pidieron un cambio de entrenadora sin éxito, por lo que tanto ella como su compañera de selección, decidieron salir del representativo nacional. En la actualidad ambas ya están retiradas del alto rendimiento. 

Por su parte, Estefy González también salió del proyecto al quedarse sin deportistas, pero ha seguido entrenando fuera del radar de la selección mexicana, ahora en Tamaulipas, además de desempeñarse como jueza internacional.