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“La Hormiga” del futbol mexicano

Armando González creció entre una exigencia silenciosa, disciplina y trabajo como en los proverbios bíblicos. Su padre, exfutbolista y formador, reconstruye el trayecto que lo convirtió en una promesa de la Selección Nacional para el Mundial 2026.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Dentro de la camioneta de la familia González los teléfonos iluminaban los rostros de todos clavados viendo el América-Toluca de la última jornada. Faltaban unos minutos para que terminara ese partido y se confirmara que en el Apertura 2025 habría triple título de goleo con 12 tantos, y que uno de los campeones sería Armando González, el delantero de las Chivas a quien todo mundo conoce como “La Hormiga”. 

La escena todavía le provoca un nudo en la garganta al “Mandín”, como cariñosamente le apodan a Armando González padre. No sólo es el logro de ser el máximo goleador, algo que rara vez pasa con los futbolistas mexicanos, sino los años de constancia comprimidos en una cifra. Aquel día, las lágrimas estaban al borde de sus ojos y su hijo, el mismo que hace años apenas tuvo un minuto de juego en un torneo que no le alcanzó ni para tocar el balón, lo consuela con la misma frase que de su boca escuchó ese día: “Papá, tranquilo, esto apenas empieza”.

Si hay algo que Armando González padre entendió después de tanto años en el futbol mexicano es que la carrera de “La Hormiga” no es producto de la casualidad.

“Mandín” aún no colgaba los botines y vestía la camiseta de los Gallos Blancos de Querétaro cuando el 20 de abril de 2003 nació el más pequeño de sus hijos. Desde la primaria, Armandito, quien ha sido llamado “La Hormiga” desde que balbuceó sus primeras palabras, practicó basquetbol y balonmano, pero el futbol lo enamoró. En el jardín de su casa en Aguascalientes dio sus primeros pasos con el balón, por supuesto, al lado de su padre, y de su hermano Emilio. No eran más que unas cascaritas en las que su función no era la de anotar goles, sino la de intentar pararlos. 

“En mis años como formador, director deportivo, director de fuerzas básicas y entrenador he constatado que muchos jóvenes les llama la atención la portería, y con Armando no fue la excepción. Pero esas ganas se le fueron quitando después de unos buenos balonazos”, recuerda un risueño Armando padre.

Desde los cinco años, “La Hormiga ingresó a un centro de formación de futbol donde asistía a dos entrenamientos por semana. El resto del tiempo el juego siguió en casa, sin presión para que él solito eligiera si quería convertirse en futbolista profesional. Ese detalle marcó su historia.

El centro “Futbol Base Mandyn” fue creado por Armando González. El otrora delantero de las Chivas explica que ese lugar, que actualmente permanece cerrado, tuvo la intención de formar personas antes que futbolistas. La idea surgió por su experiencia de falta de sitios para entrenar en Aguascalientes.

Los primeros triunfos. Foto: Cortesía de Armando González padre

“Cuando me invitaron a probarme en el Guadalajara yo jugaba en el futbol llanero de Aguascalientes. No había tenido un entrenamiento ni preparación más profesional. Ahí me di cuenta que otros estados y ciudades nos llevaban ventaja estructural y de formación, por eso tomé la decisión de crear un centro para formar a los jóvenes.

Había edades que iban desde los cinco hasta los 18 años. Además, les ayudábamos a probarse en algún equipo y conseguirles becas en escuelas de México y de Estados Unidos.  Fue una satisfacción muy grande, pues a quienes no les alcanzaba el nivel futbolístico, tenían una oportunidad de estudiar becados -narra.

Del modelo de esa escuela salieron jugadores que llegaron a la Liga de Ascenso y a la Primera División, entre ellos, el portero William Yarbrough, bicampeón con el León en el Apertura 2013 y Clausura 2014; y el zaguero Mario de Luna, campeón de la Copa MX con el Necaxa en 2018. En ese centro aprendieron a competir sin extraviarse entre los reflectores del profesionalismo. 

“La Hormiga” González intentó en tres ocasiones encontrar su lugar en las Fuerzas Básicas de las Chivas. A los 13 y 14 años lo batearon. Su olfato goleador, desmarque, rapidez y técnica no eran el problema, pero sí su baja estatura para alguien que aspiraba a ser un centro delantero. Cuando cumplió 15 años la naturaleza hizo su trabajo, y a ello se sumó el entrenamiento en el gimnasio y cuidado alimenticio. El desarrollo físico que tuvo le abrió las puertas en Verde Valle, la casa club del conjunto rojiblanco. Dejó su hogar en Aguascalientes el día que México venció 1-0 a Alemania en el Mundial de Rusia 2018. No obstante, el camino resultó empedrado.

En su primer torneo con las Chivas Rayadas en la Sub-15 jugó solamente un minuto. Entró de cambio y ni siquiera tocó el balón. Pero él siguió luchando. Goles son amores y estos los anotó en racimos, en el Guardianes 2021 con la Sub-17 fue el máximo romperredes de Chivas con seis dianas y en el Torneo Apertura 2023 con la Sub-23 fue campeón de goleo con 13. En ambos certámenes Chivas levantó el título de liga.

Hay una palabra que Armando González padre repite constantemente para describir a su hijo: “tenacidad”. Asegura que cuando fue futbolista profesional de “los mil compañeros” que tuvo, pocos estaban totalmente dedicados a cuidar su cuerpo y mente para rendir en los entrenamientos y partidos. Es disciplina y deseo de mejorar. 

“Mis dos hijos mayores, Mariana y Emilio, siempre fueron muy dedicados a la escuela, mi esposa y yo nunca tuvimos inconvenientes para que comieran lo que se servía en casa. En cambio, Armando era ‘el niño problema’, no le gusta mucho ir a la escuela y nada más quería comer pizza, papitas y estar con su Coca-Cola. Hoy es muy diferente, cuida su alimentación, casi no toma refrescos.

“Me acuerdo que con sus primeros ahorros, en lugar de gastarlo en algo lujoso, compró pesas de gimnasio, botas de recuperación muscular, un reloj para medir pulsaciones durante el ejercicio. Se compró lo necesario para su desarrollo en el futbol”, dice orgulloso.

“El Mandín” añade que el campeonato de goleo de su hijo con la Sub-23 lo puso en la órbita de algunos clubes de la Liga MX, aunque prefiere no decir nombres. Sin embargo, Fernando Hierro, el entonces director deportivo de Chivas, les dijo que no, que el artillero tenía su futuro en el rebaño sagrado.

Durante el Apertura 2023, el entrenador serbio Veljko Paunovic integró a “La Hormiga” González a la dinámica de la Liga MX y, aunque no tuvo minutos en cancha sí lo convocó a la banca. El 13 de enero de 2024 ocurrió el ansiado debut. El estratega argentino Fernando Gago lo metió de cambio ante Santos Laguna al minuto 84 por José Juan Macías.

Desde que fue convocado por primera vez a la Primera División ha tenido seis entrenadores. En ese lapso la familia vivió momentos complicados. El matrimonio González vio sufrir a su hijo; él estaba haciendo todo por jugar, pero las cosas no salían como él deseaba.

“Madín” González con sus hijos. Foto: Cortesía de Armando González padre 

Con Gago apareció poco a poco en la rotación, pues el argentino prefirió a Javier “Chicharito” Hernández y a Ricardo Marín. A eso se sumó un desgarre en el muslo izquierdo que lo separó del plantel. 

Después llegó (como entrenador) Arturo Ortega como interino; él no tenía la experiencia para estar ahí, venía de las fuerzas básicas, no tenía la capacidad para dirigir a jugadores de peso. Hubo otro cambio de entrenador y con Óscar García volvió a tener minutos, pero el español duró poco. Cuando Gerardo Espinoza tomó las riendas del equipo lo primero que le preguntó a Armando fue que por qué no estaba jugando con el Tapatío. Ese día mi hijo llegó muy triste a la casa, le dije que fuera positivo y que su trabajo y actitud ayudarían a cambiar las cosas, pero jugó poco.

Gerardo Espinoza dirigió nueve partidos a Chivas durante el Clausura 2025, sumó dos victorias, cuatro empates y tres derrotas, y terminó en la decimoprimera posición de la tabla. No entró a la liguilla. Tras esos resultados, la directiva encabezada por Amaury Vergara presentó a otro argentino, Gabriel Milito, como el timonel para encarar el Apertura 2025, torneo donde por fin “La Hormiga” se ganó un lugar en el cuadro titular y ganó el título de máximo goleador. 

“A final de cuentas hay cosas que no se pueden esconder en la cancha”, machaca González. 

El evidente nivel futbolístico de su hijo llamó la atención del CSKA de Moscú. El equipo ruso estuvo dispuesto a pagar la cláusula de rescisión de 20 millones de dólares del joven delantero, pero éste decidió quedarse en Jalisco.

La decisión no pasó únicamente por el dinero o la posibilidad inmediata de emigrar al futbol europeo. Detrás hubo conversaciones familiares, análisis deportivos y una idea que su padre le ha repetido desde pequeño: “no traicionar la esencia por ansiedad”.

Si alguien sabe de eso es él. Durante su carrera como futbolista profesional tomó alguna vez una decisión pensando más en lo económico que en el proyecto deportivo y terminó arrepentido cuando el club que dejó terminó campeón mientras él peleaba el descenso en otro equipo. Aprendió por las malas. 

“Él nos dijo que lo del CSKA no era lo más conveniente en ese momento. Su sueño es hacer un buen papel con Chivas, mantenerse en el radar de Javier Aguirre, ir al Mundial y después brincar a Europa”.

Hubo acercamientos de otros clubes que Armando González tampoco quiere nombrar. En ese proceso apareció también Roc Nation, la empresa internacional ligada al entretenimiento y al deporte fundada por el rapero Jay-Z en 2008, que terminó asociándose con Junior Tosta, representante y hombre de absoluta confianza de la familia González.

La relación entre Junior y González padre viene de años atrás, cuando el segundo trabajó como director deportivo en el Necaxa y el brasileño era representante del jugador Everaldo Barbosa. Describe a Junior como alguien que construye una gestión integral de carrera y prioriza el desarrollo deportivo antes que la exposición inmediata o los contratos espectaculares. 

Esa misma visión terminó convenciendo a la familia de asociarse con Roc Nation cuando la compañía estadunidense buscó involucrarse en la carrera del delantero mexicano. La compañía de Jay-Z comenzó a representar deportistas en 2013. Actualmente cuenta con 100 atletas de élite y entre los futbolistas destacan: Vinícius Júnior (Real Madrid), Kevin De Bruyne (Napoli), Gabriel Martinelli (Arsenal). Armando González es el único jugador mexicano representado por la agencia.

“La Hormiga” González, goleador en las Chivas. Foto: IG hormiga_glez

La irrupción de Roc Nation modificó la presencia de medios alrededor de “La Hormiga”. De estar tasado su valor en alrededor de millón y medio de dólares, Transfermarkt lo colocó cerca de los 15 millones. A la par, el delantero rojiblanco fue convocado a la Selección Mexicana, con la que debutó el 18 de noviembre de 2025, en un partido amistoso frente a Paraguay en el Alamodome de San Antonio, Texas. 

Con el combinado nacional “La Hormiga” ha disputado seis partidos y ha anotado en una ocasión. En cuanto a la Liga MX, no quitó el pie del acelerador, pues concluyó el Clausura 2026 con 12 tantos, dos menos que el campeón de goleo, el brasileño João Pedro del San Luis. Por eso, conforme se acerca la lista definitiva rumbo al Mundial de 2026, la familia González vive entre la ilusión y el nerviosismo.

Tratamos de estar serenos, pero por dentro hay mucha incertidumbre. Y eso es lo más feo, porque faltan pocos días y piensas: ‘A ver cuándo sale la lista’. Respecto a esto, le he dicho a mi hijo que no se presione. Hay cosas que no puede controlar, como las decisiones de Aguirre, pero lo que sí está en sus manos es mejorar cada día y estar en la mejor disposición de entrenar.

El gol que “La Hormiga” marcó ante América en el Estadio Ciudad de los Deportes en el Torneo Apertura 2025 le trae recuerdos lindos. Aquella noche su hijo no inició como titular, pero a los 24 minutos de haber ingresado firmó la victoria de las Chivas. Sobre todo siente que encontró en la carrera de su hijo una alegría todavía más grande que la propia.

“Ese gol sí lo grité muchísimo. Un gol de mi hijo lo disfruto veinte veces más que cualquiera de los míos”.