Ciudad de México.– Durante más de cinco décadas al frente del Cártel de Sinaloa, Ismael “El Mayo” Zambada construyó uno de los imperios criminales más sangrientos de la historia reciente de México, responsable de miles de muertes, guerras territoriales y una expansión del narcotráfico que llegó hasta el fentanilo.

Zambada entró al mundo del narcotráfico en 1969, a los 19 años, sembrando marihuana en las montañas de Sinaloa. En los años ochenta se sumó al Cártel de Guadalajara y después al Cártel de Juárez, entonces liderado por Amado Carrillo Fuentes, conocido como “El Señor de los Cielos”. Tras la muerte de Carrillo Fuentes en 1997, Zambada fundó junto con Joaquín “El Chapo” Guzmán el Cártel de Sinaloa, también llamado Cártel del Pacífico, que con los años se convirtió en la organización de tráfico de drogas más grande y poderosa del mundo.

La alianza inicial entre Sinaloa y Juárez, conocida como “La Federación”, se rompió en 2004, cuando El Chapo ordenó el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, hermano de Amado, luego de que este se negara a reconciliarse con él. Zambada, según testimonios judiciales, avaló la decisión. La represalia llegó meses después con el homicidio de Arturo “El Pollo” Guzmán Loera dentro del penal de El Altiplano, hecho que dio inicio a lo que se conoció como la “narcoguerra nacional”.

El capítulo más violento atribuido directamente a Zambada por la fiscalía estadounidense fue la disputa por la plaza de Ciudad Juárez, iniciada en 2008. Ese año, Zambada y El Chapo enviaron un ejército de sicarios —agrupados en células como Gente Nueva, los Artistas Asesinos y los Mexicles— para desplazar a La Línea, el brazo armado del Cártel de Juárez. Los fiscales describieron los métodos empleados como actos de “violencia extrema”, que incluían la mutilación y el desmembramiento de cuerpos como forma de advertencia pública. Las cifras reflejan la magnitud del conflicto: de 301 ejecuciones registradas en Juárez en 2007, la ciudad pasó a cerca de mil 600 homicidios en 2008 y superó los 2 mil 700 asesinatos en 2009.

Además de las guerras territoriales, la organización liderada por Zambada y Guzmán fue señalada por corromper autoridades, ordenar secuestros y homicidios en México y Estados Unidos, y sostener durante años el tráfico de cocaína, heroína, metanfetaminas y, más recientemente, fentanilo hacia territorio estadounidense.

Tras la captura de Zambada en julio de 2024, orquestada por Joaquín Guzmán López para negociar beneficios legales, el cártel se fracturó en distintas facciones. De acuerdo con un informe de International Crisis Group publicado en julio de este año, la disputa interna por el control de Sinaloa ha dejado más de mil 600 muertos en menos de un año, evidencia de que la violencia que caracterizó la era de “El Mayo” continúa reconfigurando el mapa criminal del estado.