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Morelos: exigen en el 8M justicia por Kimberly y Karol (Video)

Miles salen a las calles para protestar por los feminicidios de alumnas de la UAEM. En Cuernavaca, el bloque negro interviene con fuego el Palacio de Gobierno.

CUERNAVACA (apro).- Miles de mujeres salieron a las calles de Morelos este 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, para exigir justicia por Kimberly Joselin Ramos y Karol Toledo, estudiantes de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), víctimas de desaparición y feminicidio ocurridos con menos de una semana de diferencia.

Durante la protesta, las manifestantes acusaron a las autoridades de incumplir con su obligación de garantizar seguridad y justicia para las mujeres.

En ese contexto realizaron intervenciones en edificios y monumentos para visibilizar la violencia feminicida que mantiene a la entidad entre los primeros lugares del país en este delito y donde Morelos tiene activa la alerta de violencia de género (AVG) desde agosto de 2015, ocupando en los últimos años, al menos desde 2020, los tres primeros lugares en feminicidio a nivel nacional.

Alumnas de la UAEM iniciaron este 8 de marzo una protesta desde la puerta 1 del Campus Chamilpa, a siete días de tomar las instalaciones y montar un campamento en la Torre de Rectoría, exigiendo justicia por Kimberly (desaparecida el 20 de febrero y localizada el 2 de marzo) y Karol (desaparecida el 2 de marzo al salir del Campus Mazatepec) y medidas contra la inseguridad en los campus.

Al contingente se sumaron madres de estudiantes y mujeres solidarias, con consignas como: “Kimberly, escucha, esta es tu lucha” y “Justicia para Karol”. Recorrieron la Avenida Universidad y bajaron por Emiliano Zapata hasta la Glorieta de Tlaltenango, donde ya aguardaban miles de mujeres vestidas de negro con paliacates morados y verdes, cartulinas y mantas. Una vez incorporadas, comenzó la protesta.

Una manta morada con la leyenda “Feminismo contra toda guerra” encabezaba el contingente, seguida de un bordado con los nombres de mujeres víctimas de feminicidio a lo largo de los años. Después marchaba el contingente de víctimas, con nuevos rostros y nombres que en otras marchas no habían participado o que recientemente fueron reportadas como desaparecidas.

Entre las imágenes que encabezaban la protesta figuraba la fotografía de Aylin Rodríguez, estudiante de la Facultad de Psicología de la UAEM, víctima de desaparición y feminicidio en 2025.

Su madre, Karime Rodríguez, exigía justicia y lamentó que, a casi un año del caso, la investigación apenas registre avances.

“Estamos a punto de cumplir un año y la verdad es que hay muy pocos avances. No podemos pasar de una audiencia intermedia; no ha habido sentencia, que es lo que pedimos”, dijo con voz entrecortada.

Frente a la reciente ocurrencia de otros casos similares, hizo un llamado sentido a las autoridades para frenar la violencia contra las mujeres.

“Me duele en el corazón que esto siga pasando, que sigan desapareciendo mujeres, que sigan matándolas. Eso es lo que más me duele. Pido justicia para todas ellas. Ni una más”, expresó con firmeza y tristeza.

En la protesta se mostró una manta con una ficha gigante donde figuraba el rostro de Itzel Zurisaday Sánchez Valdez, desaparecida desde el 11 de julio de 2024 en Tlaltizapán, Morelos.

Nancy González, su amiga, explicó que la última vez que Suri fue vista fue alrededor de las siete de la noche en la casa de su novio, quien niega tener información. “Aunque se han hecho búsquedas, no nos resuelven nada”, señaló. La familia ha buscado en distintos puntos del municipio, especialmente en Santa Rosa Treinta, sin apoyo del gobierno.

González pidió a las autoridades esclarecer el caso y garantizar justicia, pues casi dos años después no hay detenidos ni avances.

Miles de mujeres participaron en un acto de resistencia portando pancartas con mensajes como: “Las mujeres merecemos vivir seguras, libres y sin violencia”, “Que ser mujer deje de ser una condena”, “Por quienes abrazaron a su mamá sin saber que sería su último abrazo” y “No nací mujer para morir por serlo”.

A su paso comenzaron las intervenciones de iconoclasia —la eliminación o destrucción de imágenes, símbolos o monumentos con fines religiosos o políticos—. El primer objetivo fue el centro de salud IMSS-Bienestar en Tlaltenango, seguido de algunos establecimientos y del antiguo Congreso de Morelos.

Tras recorrer poco más de cinco kilómetros, el Ensamble de Re-Percusión Wamazo llegó al centro histórico de Cuernavaca y se topó con las gigantes vallas de hierro. En protesta por lo que consideraron un intento de bloquear la libre manifestación y expresión, comenzaron a golpear de manera constante con baquetas y manos, llenando el aire con un estruendo poderoso que resonaba junto a sus consignas.

Poco a poco ingresó el contingente de miles de mujeres que, este 8 de marzo, se empoderaron y tomaron los espacios públicos. En segundos, la Plaza de Armas frente al Palacio de Gobierno estaba llena. Las vallas de acero gigante, que simbolizaban qué tan lejos se encuentra hoy la gobernadora Margarita González Saravia de las mujeres morelenses, quedaron rodeadas por las manifestantes. En el centro permanece un altar, una ofrenda floral con carteles en memoria de Kimberly.

Las integrantes del Comité Permanente de la Marcha intentaban poner orden para iniciar el mitin y leer el pronunciamiento. Pero, de manera natural, mujeres de todas las edades resignificaron las vallas: las invadieron, colocaron pancartas con consignas, exigencias de justicia y relatos de violencia. La batucada acompañó el momento espontáneamente.

Sin aviso previo, el bloque negro intervino con fuego el Palacio de Gobierno. A pesar de las vallas, lanzaron pintura y un artefacto que encendió una columna, así como piedras y golpes con martillos. Esto encendió los ánimos de las asistentes, que gritaban emocionadas: “¡Esas morras sí me representan! ¡Esas morras sí me representan!”

Al otro extremo, el monumento al general Emiliano Zapata, también blindado, fue intervenido por otro bloque negro que escaló para llegar a la estatua. La acción generó emoción entre las manifestantes, que repetían sin cesar: “¡Esas morras sí me representan! ¡Esas morras sí me representan!”

Mientras continuaban las intervenciones del bloque negro, se escuchó por primera vez una consigna dirigida a la gobernadora: “Margarita, Margarita, ¿dónde estás? ¿Dónde estás? Chingas a tu madre, chingas a tu madre, dónde estés, dónde estés”.

Fue la primera vez que se escucharon consignas directas contra la mandataria, mostrando rechazo a cómo se intentó truncar la libre manifestación y a la forma en que el Poder Ejecutivo afrontó la desaparición y feminicidio de Kimberly, reaccionando solo siete días después de presentada la denuncia.

Mujeres en Morelos exigen justicia y seguridad en el 8M

En la Plaza de Armas, el Comité Permanente de la Marcha del 8M dio lectura a un pronunciamiento ante la multitud, en el que reclamaron de manera directa que el Estado no protege la vida de las mujeres ni garantiza justicia. Señalaron que las familias de víctimas de feminicidio enfrentan la indiferencia de las autoridades, que los diputados se niegan a despenalizar el aborto y que los procesos de investigación en casos de violencia vicaria se dilatan. Recordaron los casos de Kimberly y Karol, jóvenes víctimas de feminicidio por la omisión e indolencia institucional.

El pronunciamiento también denunció que la violencia se reproduce en espacios donde las mujeres practican su fe, con hombres acosadores y violentadores sexuales que abusan de la confianza que se les otorga. “La lógica de la violencia internacional se refleja aquí: nuestros cuerpos y nuestras vidas son ignorados”, señalaron.

Posteriormente, además cuestionaron la instalación de vallas en la Plaza de Armas, que calificaron como un símbolo de la incapacidad del gobierno de escuchar y actuar ante la violencia feminicida. “Estas barreras reflejan cómo las autoridades nos condenan a enfrentar una guerra que parece diseñada para exterminarnos”, subrayaron.

Frente a la falta de protección del Estado, las mujeres afirmaron que tomar las calles es una acción de resistencia y memoria, llenando los espacios públicos con cantos y consignas que conectan sus historias de supervivencia y valentía. “Temen a nuestras acciones, y hacen bien, porque estamos juntas con hambre de justicia. Ya no tenemos miedo”, concluyeron.

La movilización cerró con la consigna: “Feminismos contra toda guerra”.

Cerraron el mitin entonando a coros la “Canción sin miedo” de Vivir Quintana, que se ha convertido en un himno para las mujeres en lucha en América Latina.