Ni la tormenta ni los filtros de seguridad colocados en las pantallas gigantes colocadas en el Centro Histórico y Paseo de la Reforma, impidieron que la afición mexicana acudiera a la cita para ver el partido de México contra Inglaterra.
Este domingo 5 de julio, la marea verde volvió a responder al llamado para apoyar a la escuadra tricolor que buscaba llegar a los cuartos de final del balompié mundial.
Desde temprana hora, miles de personas buscaron ocupar la mejor ubicación para disfrutar el partido que, en teoría, tendría que empezar a las 6:00 de la tarde, pero las condiciones climáticas retrasaron el juego hasta las 7:00 de la tarde.
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Los accesos al Zócalo capitalino y a la glorieta del Ángel de la Independencia eran resguardados por elementos de seguridad pública que revisaban una a una bolsas, mochilas y maletas para impedir que ingresaran bebidas embriagantes, latas de espuma o artefactos que pudieran poner en riesgo a los asistentes.
A las 3:00 de la tarde, el Fan Fest estaba prácticamente a su máxima capacidad. Mientras tanto, sobre Reforma, la afición que no quiso entregar su lata de espuma decidió iniciar una batalla que más parecía una nevada.
A pesar de los anuncios de que los principales puntos de concentración estaban a tope, las personas ignoraron la orden de las autoridades de dirigirse a otros lugares y derribaron algunas vallas para llegar al punto de celebración de los mexicanos, al Ángel.
La lluvia se hizo presente desde las 2:00 de la tarde y se mantuvo prácticamente hasta las 9:00 de la noche. A pesar del aguacero, la gente permaneció en sus lugares. El viento constante provocó que bajara la temperatura, pero la gente se mantuvo firme y brincaba para mantenerse caliente.
A las 7:00 horas, los equipos ingresaron a la cancha del Coloso de Santa Úrsula; el protocolo de los himnos fue escuchado con respeto; los mexicanos guardaron respeto al escuchar el himno de Gran Bretaña; pero al llegar el turno del himno nacional mexicano, el canto se escuchó con fuerza y pasión.
El equipo de Javier “Vasco” Aguirre inició con ímpetu el partido, metió en su terreno a la sección inglesa que aguantó los embates de los jugadores aztecas.
En dos ocasiones Raúl Jiménez estuvo a punto de lograr marcar, pero el portero Jordan Picford logró evitar la anotación con lances espectaculares.
Los ingleses aguantaron los embates aztecas y su paciencia le dio resultados; en los minutos 36 y 38 apareció Jude Bellingham, quien marcó dos anotaciones que dejaron mudos a los mexicanos.
Al minuto 42, Julián Quiñones aprovechó un rebote en el área grande enemiga para rematar con fuerza y acercar en el marcador a México. En la segunda mitad, un error defensivo provocó que el “Tala” Rangel cometiera un penal que fue aprovechado por HarryKane al 60.
El ánimo no decayó y al 69 un penal a favor de México lo hizo efectivo Raúl Jiménez para poner el marcador por 3-2 en favor de los británicos.
El tiempo pasó y México cayó en desesperación; no pudo lograr el empate, el árbitro marcó el final del partido y los sueños de llegar a loscuartos de final volvieron a quedar en eso, en un sueño.
A pesar del resultado y la eliminación, la afición se dijo satisfecha y orgullosa por la personalidad que mostró la selección mexicana en este mundial. Al salir del Fan Fest, la salida fue en orden y tranquila.