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Cristina Rivera Garza en la UNAM: de la rabia por la impunidad a los atisbos de esperanza

En la Cátedra Nelson Mandela, la escritora y Pulitzer mexicana retomó el caso, orígenes y actualidad del feminicidio no resuelto de su hermana Liliana.

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Tras ser recibida con vítores, aplausos y ‘¡vivas nos queremos!’ en el Centro Cultural Universitario (CCU) de la UNAM, en el marco de la Cátedra Nelson Mandela, la escritora y Pulitzer mexicana Cristina Rivera Garza retomó el caso, orígenes y actualidad del feminicidio no resuelto de su hermana Liliana ocurrido hace 26 años, para recordar la falta de justicia en el sistema legal mexicano, la impunidad, pero también atisbos de esperanza a través de las diversas luchas feministas.

Con la conferencia magistral titulada ‘Cuando la mano feroz de la impunidad te roza la piel’, en la sala Miguel Covarrubias del CCU, ante un auditorio lleno –que a decir de muchos quedó corto para la convocatoria–, la autora de ‘El invencible verano de Liliana’ regresó al libro y el caso, pero a través de una mirada más madura.

Luego de una presentación y repaso de trayectoria de la autora por parte de Marina Azahua, coordinadora de la Cátedra Extraordinaria Nelson Mandela de Derechos Humanos en las Artes de la UNAM, Rivera Garza entró de lleno en el diálogo.

La fila para escuchar a la escritora, Fotos: Miguel Dimayuga

La lectura comenzó con el caso de Liliana que abordó como un caso impune y no resuelto por parte de autoridades mexicanas a la fecha. ‘El invencible verano de Liliana’ toca la muerte de la joven estudiante de arquitectura, ocurrido un 16 de julio de 1990, a manos de Ángel González Ramos, un sujeto descrito como un exnovio celoso, absorbente y controlador, que a la fecha es prófugo de la justicia.

La también socióloga por la UNAM e historiadora por la Universidad de Houston recordó el coraje en lo familiar, el dolor, la rabia, pero también los avances a la distancia en un México que también ha tenido avances en lo social, como las luchas feministas, y los recordatorios de la sociedad civil de falta de justicia en distintos niveles:

“La ira tropieza, se cae, gatea y te hace hacer el ridículo, y en medio del silencio te preguntas si eso es real ¿qué siente el que siente? La despersonalización es un efecto de la rabia que no descansa, se llama soledad, el más puro aislamiento. 

“Si no fuera porque somos muchas y tantas sobreviviendo a la intemperie, tal vez la historia (de Liliana) quedaría aquí, como el triunfo aplastante del estado y la victoria de la indolencia. Por desgracia somos muchas y por fortuna nos encontramos ya sea en pasillos de instituciones… o en protestas que hacen eco del lenguaje o en la búsqueda de pruebas y restos, ahí nos encontramos.

“El daño deja de ser falla individual para convertirse en una condición que desvincula en ese abrazo, en el que se da la espalda al estado y a la indolencia civil”.

También afirmó que insistió en que la foto de Liliana apareciera en la portada del libro como un recordatorio actual para su perpetrador, y su círculo de soporte, para que nunca olvide lo que hizo:

“En esos años, a finales del siglo XXI, me interesaba que el feminicida y su familia supieran que les seguía el rastro. Quería encontrarlo y que enfrentara su inocencia o castigo. Mis decisiones siendo como eran, literarias, nunca dejaron de enfrentar también sus raíces, políticas”.

Rivera Garza, quien a la fecha es miembro de El Colegio Nacional y profesora en la Universidad de Houston, también dio otro dato de Ángel González Ramos. Liliana, no fue la única que sufrió, pues a raíz del libro y con los años, Cristina recibió información de otras mujeres, jóvenes entonces, que fueron agredidas por el hombre, entre cuyo círculo cercano le daban el apodo de ‘El chacal’.

“Venimos de muchas derrotas y de una que otra victoria”

En un segundo momento, Rosa Beltrán, coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, dialogó con Rivera Garza, apuntando a que el libro señala –de manera dolorosa– una carpeta judicial pequeña, así como la normalización en la violencia de género y los feminicidios.

Temas que Cristina tomó para retomar los temas de su conferencia:

“No habría escrito nada de esto (la conferencia) si Marina Azahua no me hubiera contactado –y estuve a punto de decirle que no–, ya tenía la justificación hecha como he replicado en otros momentos, pero me respondió que la impunidad en un caso como el de Liliana, ya no solo es de ella o mío, es de todos…

“Tengo la impresión de que después de eso tomé mi laptop y empecé a escribir para ver si podía desarrollar el tema, y no paré, estuve varios días escribiendo, lo que hoy escucharon es una versión más corta”.

También refirió que ha aprendido de ‘esperanza’ a través de su hermana, a partir de la conversación con otras familias que han vivido la pérdida, y hasta de la misma UNAM. Y dio a conocer que el área académica de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Azcapotzalco, analiza la posibilidad de entregar títulos universitarios post mórtem a Liliana, y dos jóvenes más víctimas de feminicidio, Edna Reyes Gutiérrez y Carmen Garcia Alemán, dijo:

“No es un secreto, en México venimos de muchas derrotas, tremendas, y de una que otra victoria. Y una de las victorias ha sido la labor incansable de las jóvenes (en relación a las luchas feministas) que nos dan una lección día con día”.

Luego de agradecer a la Cátedra Nelson Mandela, y la UNAM, pues “siempre es un gusto y me tomo muy en serio regresar aquí”, y de sorprenderse por las seis, casi siete horas de espera del público para acudir a su conferencia magistral, la escritora realizó una firma de autógrafos para 100 personas.

Durante su estadía en el país –pues actualmente es profesora en la Universidad de Houston, Texas (EU), donde radica–, Cristina Rivera Garza también estará este 15 de abril en dos conferencias programadas en El Colegio de México.