México es la única selección en el mundo que puede darse el lujo de iniciar su concentración previo a una Copa del Mundo con al menos 30 días de anticipación.
De cara al Mundial 2026 el Tricolor arrancará trabajos a partir del próximo 6 de mayo con 12 futbolistas de la Liga MX que fueron privados de disputar la Liguilla para enfocarse al 100 por ciento en la preparación rumbo a la justa. Ocho jugadores más que no serán considerados para la competencia estarán en los entrenamientos para que funjan de ‘sparrings’.
Esta modalidad de las concentraciones largas no es una novedad para el futbol mexicano. El gran antecedente fue previo al Mundial de México 1986 cuando todavía existían los torneos largos en el balompié local y la Federación Mexicana de Futbol (FMF) lo dividió en dos (Prode 85 y México 86) para que terminara antes de las fechas comunes y los convocados pudieron estar reunidos con gran anticipación y realizar hasta tres sesiones diarias de entrenamiento.
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Aquella planeación puede considerarse una de las más exitosas, pues incluso la preparación del entonces equipo anfitrión comenzó casi dos años antes (22 meses) y se disputaron 33 partidos amistosos con miras a la Copa del Mundo.
El resultado fue histórico luego de que el Tricolor llegó a cuartos de final y terminó sexto en la justa celebrada en casa.
El tope es Octavos de Final
De aquel antecedente a la fecha, a partir de Estados Unidos 1994 –a Italia 1990 México no fue por el tema de los ‘Cachirules’– es común que las selecciones mexicanas se concentren en promedio con al menos 35 días de anticipación antes del debut en los mundiales.
Rumbo a Francia 1998 la concentración fue una de las más largas, de aproximadamente cinco semanas antes del debut frente a Corea del Sur (de 35 a 40 días), la cual incluyó gira por Europa y campamento en Italia, y aunque el equipo tuvo buenos partidos en la primera fase (victoria ante Corea y empates con Bélgica y Holanda), finalmente no logró trascender al ser eliminado por Alemania en Octavos de Final.
En promedio son más de 30 días los que el técnico de México en turno tiene a los futbolistas que militan en la liga local reunidos antes del Mundial; sin embargo, luego del resultado histórico en 1986, el tope ha sido el mismo en el resto de las justas: en Estados Unidos 1994, Francia 1998, Corea-Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018 se llegó a Octavos de Final y por ende en ese periodo se gestó la obsesión conocida como ‘el quinto partido’.
En Qatar 2022 hubo un marcado retroceso luego de que no se superó ni la fase de grupos, pese a que el entrenador Gerardo Martíno tuvo un ciclo de cuatro años de trabajo al frente del Tricolor. Fue el peor resultado en 40 años.
Liguilla sin seleccionados
La medida de que los clubes que disputarán la Liguilla del Clausura 2026 lo hagan sin sus seleccionados ha causado controversia, pues se considera que se trata del momento cúspide del torneo y en el que no puede existir mayor competitividad y exigencia para los futbolistas.
La realidad es que sólo pasa en México. En ninguna liga europea los seleccionados locales dejan de competir por los grandes trofeos al final de la temporada para entrenar con su representativo nacional y disputar partidos amistosos antes del Mundial.
Del 6 de mayo al 11 de junio que es el debut del combinado azteca en la inauguración del Mundial 2026 serán 37 días de trabajo con menos del 50 por ciento de los jugadores (12 de 26) convocados, ya que los que militan en el extranjero se irán incorporando paulatinamente según terminen la actividad con sus clubes, y tienen como fecha límite para reportar el 1 de junio.
En resumen: ¿las concentraciones largas y los llamados microciclos antes de una Copa del Mundo han arrojado resultados positivos a la Selección Mexicana? La respuesta amparada en los resultados es no.
La tendencia de México en los Mundiales en los últimos 40 años es que el equipo suele tener buenos momentos, llega a lucir y hasta a ganar en partidos ante potencias (contra Francia en 2010 o Alemania en 2018); sin embargo, en los momentos decisivos para dar el paso y colarse entre los ocho mejores del mundo, se ha quedado corto.
Javier Aguirre señaló recientemente que esta nueva concentración larga no es un “capricho”, que se trata de una planificación meditada y proyectada para que el Tri concrete una actuación histórica en el tercer Mundial en el que será anfitrión.
La gran pregunta es: ¿esta vez lo logrará? La duda se despejará en poco más de dos meses.
