Washington.– La administración del presidente Donald Trump dispuso que los hijos de diplomáticos y determinados empleados de gobiernos extranjeros nacidos en Estados Unidos no obtengan automáticamente la ciudadanía estadounidense por nacimiento, salvo que al menos uno de sus padres sea ciudadano del país.

De acuerdo con la medida, una persona nacida en territorio estadounidense de un empleado de un gobierno extranjero no estaría sujeta a la jurisdicción de Estados Unidos para efectos de ciudadanía por nacimiento cuando ninguno de sus padres tenga la nacionalidad estadounidense.

La disposición está prevista para entrar en vigor el miércoles 9 de septiembre y ampliaría el criterio a diplomáticos, empleados extranjeros y miembros de determinadas misiones u organizaciones.

Según la información difundida, las reglas del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) contemplan que los hijos que se encuentren bajo estos supuestos puedan adquirir al nacer la residencia legal permanente, aunque sin convertirse automáticamente en ciudadanos estadounidenses.

Esta condición les permitiría permanecer legalmente en Estados Unidos, pero su situación migratoria podría verse afectada en caso de abandonar el país cuando sus padres sean trasladados a otra nación.

La medida forma parte de las acciones impulsadas por la administración Trump para restringir el alcance de la ciudadanía por nacimiento, un tema que ha generado controversia jurídica y política en Estados Unidos.

Además, el Departamento de Estado había informado previamente sobre cambios relacionados con las visas de determinados empleados consulares extranjeros, incluyendo casos en los que las autorizaciones utilizadas durante varios años no serían renovadas, lo que obligaría a sus titulares a salir del país.

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