México registró la tasa de mortalidad infantil más alta entre los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de acuerdo con datos correspondientes al cierre de 2024.
La tasa mexicana se ubicó en 12.5 fallecimientos de menores de un año por cada mil nacidos vivos, cifra que supera ampliamente los niveles registrados por el resto de los países considerados.
Después de México se encuentra Costa Rica, con una tasa de 10.2 muertes por cada mil nacimientos, seguida de Turquía, con 8.9; Chile, con 6.2, y Eslovaquia, con 5.9.
En contraste, entre los países de la OCDE con los menores niveles de mortalidad infantil aparecen Islandia y Estonia, ambos con una tasa de 1.4 fallecimientos por cada mil nacidos vivos, mientras que Letonia registra 1.5.
Los datos colocan a México en el extremo más desfavorable dentro de este indicador entre los integrantes de la organización y muestran una diferencia considerable respecto de las naciones con las tasas más bajas.