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Elecciones regionales en Alemania El canciller alemán, Friedrich Merz, en la cuerda floja (Markus Schreiber/AP Photo/Markus Schreiber)

El canciller alemán y presidente de la histórica Unión Cristianodemócrata (CDU), Friedrich Merz, está atravesando sus momentos más amargos tras una serie de derrotas humillantes en elecciones regionales, al extremo de que ha tenido que salir al paso de nuevo para decir que no piensa dimitir.

El dirigente conservador admitió que el resultado de las elecciones en el estado nororiental de Mecklemburgo-Antepomerania “no podemos maquillarlo. Es un desastre”.

Dos semanas después de la histórica victoria de Alternativa para Alemania (AfD) en el estado de Sajonia-Anhalt, el partido ultraderechista vuelve a lograr la victoria, de nuevo en un Land de la antigua Alemania comunista.

Según las proyecciones de los institutos Infratest dimap y Forschungsgruppe Wahlen, AfD logró entre el 37.3 % y un 37.9 %, seguido de cerca por el Partido Socialdemócrata (SPD), que pierde el poder en uno de sus bastiones.

El otro partido tradicional, la CDU de Merz, se hunde hasta un humillante 4.8 %, queda, por primera vez, fuera del parlamento del “Land” de Mecklenburgo-Antepomerania.

Además, en los comicios de Berlín, según los sondeos, La Izquierda se impuso a la CDU, que ganó las elecciones repetidas de 2023 y gobernaba junto con el Partido Socialdemócrata (SPD).

Popularidad por los suelos

A estas dos derrotas se suma la baja popularidad de Merz que, según las encuestas, es el canciller con menos aceptación desde la fundación de la República Federal de Alemania en 1949, con únicamente un 10 % de apoyo.

Merz superó en baja popularidad a su antecesor, el socialdemócrata Olaf Scholz, quien hasta ahora ostentaba el deshonroso récord, y queda muy lejos de los altos niveles de popularidad de la legendaria líder conservadora Angela Merkel, o del también conservador Helmut Kohl, artífice de la reunificación alemana el 3 de octubre de 1990, aunque la dura digestión de la Alemania del Este por la Alemania Occidental acabó pasándole factura.

Merz sostuvo que “la CDU ha luchado, pero al final ha quedado atrapada en la confrontación cada vez más polarizada entre el SPD y la (ultraderechista) Alternativa para Alemania (AfD)”.

El canciller admitió que en ambas campañas no ayudó precisamente su baja popularidad y la del Gobierno de coalición formado por conservadores y socialdemócratas, al afirmar que los partidos han tenido que hacer una campaña “en parte bajo condiciones muy difíciles, también porque el viento favorable procedente de Berlín no estuvo presente”.

El mandatario admitió que Alemania es “un país que se ha vuelto demasiado complicado” y tiene una “economía que se encuentra en medio de una profunda transformación”, y que el tono en la sociedad “se ha vuelto más áspero y menos conciliador”.

Merz reconoció que “la confianza en las instituciones está disminuyendo” y sostuvo que la misma “está siendo socavada activamente por partidos radicales tanto de izquierda como de derecha”.

La respuesta al descontento ciudadano, dijo, no puede ser volver a los “buenos tiempos de antes”.

“Pero tampoco puede consistir en hablar continuamente de todo lo bueno como si fuera malo. La respuesta tiene que ser preparar a nuestro país para el futuro”, insistió.

Lejos de plantearse una dimisión como presidente del partido o como canciller, Merz dijo que quiere asumir esta tarea.

Contra la “fascinación de lo autoritario”

“Lo que hay que hacer ahora requiere valentía, firmeza y paciencia. Yo aportaré todo ello como presidente de la CDU y, sobre todo, como canciller de nuestro país”, señaló.

“Quiero que nuestro país vuelva a ser un país de renovación y de nuevos comienzos. Quiero que nuestro país vuelva a confiar en su propia fuerza. Quiero que en nuestro país la promesa de progreso social y prosperidad se cumpla también, y precisamente, para los jóvenes”, añadió.

A su juicio, para conseguir todo esto Alemania necesita cambios, que “cuestan esfuerzo y no todo recibirá aplausos inmediatos”, porque requerirán tiempo para notarse.

“Naturalmente, todo esto nos coloca a todos en una situación difícil, pero asumimos esta responsabilidad. Yo asumo esta responsabilidad, porque quiero hacer avanzar nuestro país”, afirmó.

Merz se mostró convencido de que sus reformas tendrán éxito y además serán “el remedio contra el veneno autoritario que, con la fascinación por lo autoritario, penetra cada vez más profundamente en nuestra sociedad”, concluyó.

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