La temporada de los New York Giants recibió un golpe que podría resultar definitivo. Jaxson Dart, quarterback titular del equipo, enfrenta la posibilidad de perderse el resto de la campaña después de que los estudios revelaran una lesión de rodilla más grave de lo estimado inicialmente.
De acuerdo con información atribuida a Ian Rapoport y Mike Garafolo, de NFL Network, el pasador permanecerá fuera por un periodo prolongado y podría necesitar una cirugía que pondría fin anticipadamente a su segundo año como profesional.
Los Giants todavía no han dado a conocer un diagnóstico definitivo.
Dart se lesionó durante la primera serie ofensiva de la derrota de Nueva York por 28-6 ante Los Angeles Rams. Apenas en la séptima jugada del encuentro, el quarterback recibió un golpe de Byron Young por el costado derecho y posteriormente fue impactado en las piernas por Josaiah Stewart.
El contacto provocó que Dart cayera de manera aparatosa y de inmediato se sujetara la rodilla izquierda.
Aunque logró abandonar el terreno por su propio pie, lo hizo con una visible molestia antes de ingresar a la carpa médica y dirigirse posteriormente a los vestidores.
En un principio, el entrenador John Harbaugh expresó confianza en que el equipo había evitado una lesión devastadora.
Los primeros reportes apuntaban hacia un esguince del ligamento colateral medial que podía mantener al quarterback fuera entre dos y cuatro semanas. Sin embargo, las evaluaciones posteriores modificaron considerablemente el panorama.
UN DURO GOLPE
Dart fue considerado inicialmente como cuestionable para regresar, pero quedó descartado de manera definitiva al comenzar el tercer cuarto. La gravedad mostrada por los nuevos estudios obligará al equipo a evaluar si intenta una rehabilitación conservadora o recurre directamente a la operación.
Jameis Winston tomó el control de la ofensiva tras la salida del joven pasador, aunque tuvo una actuación complicada: completó solamente 11 de 27 envíos para 111 yardas y sufrió una intercepción.
La posible ausencia de Dart dejaría a los Giants sin una de sus principales apuestas ofensivas y obligaría a Winston a asumir la titularidad durante una parte considerable —o incluso la totalidad— de lo que resta de la temporada. Nueva York espera ahora la confirmación médica que determinará si su quarterback podrá regresar este año o deberá concentrarse desde ahora en su recuperación.