Estados Unidos puso en marcha un nuevo marco de operación para el Río Colorado que permitirá ajustar cada dos años el manejo de las principales presas de la cuenca y aplicar mayores restricciones en la entrega de agua si continúan deteriorándose los niveles de almacenamiento.

Las disposiciones, vigentes desde el 1 de octubre, regirán la administración del sistema durante la próxima década y abren la posibilidad de nuevos recortes para los usuarios de la cuenca baja, incluido México, en caso de que la sequía se profundice.

De acuerdo con el informe Management of the Colorado River: Water Allocations, Drought, and the Federal Role, elaborado por el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, el nuevo esquema contempla reducciones de hasta 3.6 millones de acres-pie anuales en la cuenca baja bajo escenarios críticos.

La cifra no corresponde exclusivamente a México ni significa que ese volumen será descontado de manera inmediata al país, pero sí establece un escenario de mayor restricción en uno de los sistemas hídricos más importantes para el norte de México y el oeste de Estados Unidos.

Para México, parte de los ajustes ya fueron formalizados mediante la Minuta 334, firmada por ambos países en septiembre. El acuerdo establece una reducción de 250 mil acres-pie anuales durante 2027 y 2028, equivalentes a aproximadamente 308 millones de metros cúbicos de agua por año.

La disminución representa alrededor de 16% de la asignación anual de 1.5 millones de acres-pie que México recibe del Río Colorado conforme al Tratado de Aguas de 1944.

Además, el acuerdo contempla consultas bilaterales si las condiciones hidrológicas empeoran y deja abierta la posibilidad de aplicar reducciones adicionales durante 2028.

Rosario Sánchez Flores, directora del Foro Permanente de Aguas Binacionales, señaló que las nuevas disposiciones incrementan la presión sobre México ante un escenario marcado por la sequía, el rezago en infraestructura y la creciente demanda de agua.

Advirtió que los principales impactos podrían concentrarse en los distritos de riego y en las ciudades fronterizas que dependen directamente del Río Colorado, particularmente en Baja California, donde el recurso abastece zonas como Mexicali, Tijuana y Ensenada.

Los ajustes forman parte de una reducción más amplia en Estados Unidos. Arizona, California y Nevada también enfrentarán disminuciones en sus asignaciones durante 2027 y 2028, mientras las autoridades buscan evitar que las principales presas del sistema alcancen niveles críticos.

El nuevo marco también contempla disminuir, bajo determinadas condiciones, las liberaciones de agua desde la presa Powell hacia la cuenca baja, con el propósito de conservar reservas y evitar un deterioro mayor de los embalses.

El escenario se presenta además en medio de las tensiones bilaterales por el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944, luego de las dificultades que enfrentó México para entregar agua del Río Bravo durante el ciclo 2020-2025.

Especialistas advierten que los nuevos recortes obligan a México a acelerar inversiones en infraestructura hidráulica, tratamiento y reúso de aguas residuales, modernización de los distritos de riego y una planeación de largo plazo que permita enfrentar periodos cada vez más prolongados de escasez.

La entrada en vigor de las nuevas reglas confirma que la disponibilidad de agua se perfila como uno de los temas estratégicos de mayor presión para la relación entre México y Estados Unidos durante los próximos años.

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