Chopo Una de las obras de las más de 35 piezas que conforman la muestra.

En la selva, los sonidos cambian a lo largo del día y del año. Hay sonidos de insectos, pero también hay cantos que existen a partir de las 7 de la noche, cuando los niños ya tienen que estar en la cama.Dicho horizonte sonoro es uno de tantos que queda plasmado en la serie “Sonidos” del artista autodidacta Santiago Yahuarcani (1960), originario de Pucaurquillo, Perú y líder indígena del pueblo uitoto, quien presenta “El principio del conocimiento”, primera revisión de su obra, en el Museo Universitario del Chopo.

Junto al curador Miguel A. López, el artista ofrece un recorrido por las más de 35 piezas de la muestra, previo a la inauguración oficial que será el sábado 24 de octubre.Luego de pasar por obras como “Examen de curandero” (2005), particularmente significativa por ser la primera que mostró en un circuito de arte contemporáneo, “Trabajo en la noche” (2004) u “Origen de la pintura” (2013), el artista y curador se detienen en “Origen de la fuerza” (2025), que representa un eclipse.

“Los abuelos cuentan que el sol tiene como descendencia a la gente del achiote, por eso todos son rojos”, señala Santiago Yahuarcani hacia el lado derecho de la pintura.Explica que por otra parte la Luna está relacionada con la embriaguez y alucinación con tabaco, tiene descendientes de agua y por eso aparece una sirena, así como otros seres no humanos.

Esta exposición abarca sus creaciones de 2004 a 2025 y entre las piezas clave de su trayectoria sobresale “Shimimbro” (2023), pintura de cuatro metros que fue exhibida en la Bienal de Venecia y que de acuerdo con el curador es difícil sacar de Perú.

Luego, hacia el final de la muestra, las obras reflexionan sobre la violencia colonial y las formas en las que se manifiesta en la actualidad en las comunidades indígenas de Perú, Brasil y Colombia.Por ejemplo,

“El malestar de los abuelos por la fibra óptica en la Amazonía” (2025) habla de la manera en que el cableado de luz e internet se ha convertido en un símbolo del dichoso “progreso” y su doble cara, pues bajo el estandarte de la modernidad arrasa con la naturaleza, particularmente los ríos y quienes los habitan.

“Hace 2 años más o menos fue una noticia muy importante, iba a llegar la fibra óptica. La Amazonía carece de comunicación entonces la gente estaba contenta. Pero después, cuando empezaron ya a instalar eso, había un pequeño barco que iba tirando el cable por el río Amazonas y ahí empezaron a decir ¿pero cómo? ¿Qué quiere un cable dentro del río?”Al investigar, concluyeron que los animales y seres del río estaban molestos, porque vivían tranquilos y ahora ya no.

“Los habitantes, pescadores de arriba cuando ha empezado a caer la tierra y los cables empezaban a aparecer ahí en la orilla del río no sabían qué eran esos cables y ellos agarraban un machete y empezaban a cortar para ver qué es eso”, relata.

“Posteriormente quizás hace unos 6 u 8 meses, los pobladores empezaron ellos a trozar esos cables, enrollar y llevar a su casa todo eso porque estaban también molestos: se habían dado cuenta de que para la Amazonía no ha sido un beneficio, ha sido una destrucción… a veces decimos que es progreso lo que es un malestar en otros lugares”, agrega.Para él es importante plasmar todo esto de manera que la nueva generación tenga “algo que recordar, porque todo va a pasar”.

Chopo Otra de las piezas.

“El tiempo va borrándose y para que no se borren siempre estoy plasmando. Aparte de lo que hago, las obras, tengo un cuaderno donde voy anotando y pintando para que más adelante sepan cómo ha sido nuestra vivencia”, apunta.

El imaginario del artista está poblado por las historias de sus padres y abuelos. En tanto que integrante de una familia de artistas y guardianes de las historias de su comunidad, Yahuarcani recolecta materiales de la selva para hacer tintes naturales y pinta sobre llanchama, una fibra vegetal extraída del árbol ojé.-¿Y usted tiene alumnos, artistas?

“Mis alumnos artistas solamente son mis nietos. Mis hijos, mis nietos, mis hijas también, o sea todos en la familia porque cuando hacemos una obra grande, pues todos ahí colaboran. Yo solamente voy haciendo los trazos y ellos van va haciendo los colores. Inclusive los más pequeños también están ahí trabajando”.

-¿Por qué le parece importante no olvidar?“

Me parece importante porque una persona sin cultura, sin conocimiento, es una persona que está como si no tuviera un timón en la vida.

Él va a un lugar, se acopla a una cosa, está buscando otra cosa, no tiene dirección, pero cuando conoces tu cultura y conoces otra cultura, entonces, ves la diferencia que existe ahí”, explica.Le parece que además de dar cabida a sentirse orgulloso de la identidad propia, el conocimiento profundo permite ver en el diálogo intercultural los elementos que merecen -o no- seguirse valorizando.

“¿Por qué digo esto? Porque hoy en día hay muchos jóvenes en la Amazonía de diferentes grupos étnicos están saliéndose a la ciudad, tienen vergüenza de decir que son de un grupo étnico, ya no quieren ser en el grupo, su propio carácter o sus propios apellidos. Para que no pase todo esto, yo estoy tratando a mi familia de inculcarles bien esto, para que ellos se sientan orgullosos de lo que son”, añade.

CONTEXTO: VE A VERLA

El título de la muestra “El principio del conocimiento” proviene de una de sus pinturas, que representa un mito de creación uitoto: la entrega a la humanidad, por parte del dios Bunaima, de plantas sagradas que conectan los planos terrenal y espiritual.

El recorrido se organiza en cuatro núcleos: el clan Áimenɨ y la transmisión familiar de saberes; las historias de los orígenes del mundo, de la humanidad, de la pintura y del conocimiento desde la perspectiva indígena amazónica; los usos medicinales de las plantas y los seres guardianes de la selva; y las maneras en que las comunidades indígenas han hecho frente a la explotación del caucho entre los siglos XIX y XX, y cómo hoy defienden su territorio frente a la violencia extractiva.

Se incluyen también esculturas de su esposa, Nereyda López, y pinturas tempranas de su hijo, Rember Yahuarcani, además de un fragmento de la película El canto de las mariposas (2020), de Núria Frigola Torrent, que ofrece una visión más completa de este clan familiar que vive y trabaja en Pebas, en la Amazonía, cerca de la triple frontera entre Perú, Brasil y Colombia.

Además de ser una forma de registrar los mitos orales, las pinturas de Santiago Yahuarcani buscan honrar a sus antepasados y denunciar las injusticias.

De acuerdo con la información curatorial que acompaña a los visitantes, su abuelo, Gregorio López, fue sobreviviente del genocidio del Putumayo, que tuvo lugar entre 1879 y 1912, período en el que la extracción de caucho en la Amazonía dejó un saldo de más de 30,000 personas indígenas esclavizadas y muertas.

En ese contexto, el arte sirve para confrontar la impunidad de ese suceso y reconocer el rol de los mundos espirituales en la preservación de la selva y sus historias.La exposición podrá visitarse a partir de este sábado 24 de octubre y hasta el 28 de marzo de 2027.

Como parte del programa inaugural, a las 12:30 horas se llevará a cabo una conversación abierta al público entre Santiago Yahuarcani y Miguel A. López.

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