
En un momento en que las sociedades iberoamericanas enfrentan profundas transformaciones sociales, tecnológicas y ambientales, México vuelve a situarse en el centro de la cooperación cultural regional mediante la realización del II Encuentro Iberoamericano de Buenas Prácticas en la Gestión de las Artes y la Cultura, convocado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México (26-28 de octubre). La iniciativa llega en un momento especialmente oportuno: cuando los 22 países iberoamericanos avanzan en la actualización de la Carta Cultural Iberoamericana, principal instrumento político de concertación cultural de la región.
El encuentro representa mucho más que un espacio de intercambio de experiencias. Constituye una apuesta estratégica por identificar, documentar y compartir conocimientos que han demostrado resultados concretos en la gestión cultural. Desde proyectos comunitarios hasta políticas públicas innovadoras, las buenas prácticas se han convertido en una herramienta indispensable para fortalecer capacidades institucionales y ampliar el impacto de la cultura en el desarrollo.
La relevancia de esta iniciativa se comprende mejor a la luz de la Carta Cultural Iberoamericana. A veinte años de su aprobación, el documento renueva su visión y reafirma que la cultura no es únicamente patrimonio o identidad compartida. Es también cohesión social, innovación, participación democrática, generación de empleo, bienestar y construcción de ciudadanía. Asimismo, incorpora cuestiones hoy imprescindibles para las políticas culturales, como los derechos culturales, la diversidad cultural, la transformación digital, las culturas vivas comunitarias y la sostenibilidad ambiental.
La actualización de la Carta es resultado del mandato de la XXII Conferencia Iberoamericana de Ministras y Ministros de Cultura celebrada en 2025 y de un amplio proceso de diálogo entre los países de la región. Su principal aportación no es solamente para orientar las políticas públicas y la norma; expresa una convicción compartida: la cultura debe ocupar un lugar central en las estrategias de desarrollo sostenible.
En este contexto, la propuesta impulsada desde México adquiere una dimensión regional. La experiencia acumulada por los países iberoamericanos demuestra que el aprendizaje entre pares es una de las formas más eficaces de cooperación. Por ello, el II Encuentro puede convertirse en un paso decisivo hacia la construcción de un Sistema Iberoamericano de Bancos de Saberes y Buenas Prácticas que permita preservar conocimientos, intercambiar experiencias exitosas y orientar políticas públicas más eficaces.
La próxima XXX Cumbre Iberoamericana que se celebrará en Madrid ofrece una oportunidad para consolidar esta visión. Porque compartir saberes es también construir futuro, y México está contribuyendo a que la cooperación cultural iberoamericana avance en esa dirección.
*Coordinador del Espacio Cultural Iberoamericano
de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB)