

Explicó que los predios ya fueron revisados y se encuentran en condiciones para avanzar con la planeación del nuevo cementerio, que contempla la construcción de bardas perimetrales, oficinas administrativas, baños, una caseta de vigilancia y las instalaciones generales necesarias para su funcionamiento.
De Lamadrid estimó que el nuevo panteón tendría capacidad para entre 25 mil y 30 mil tumbas, lo que permitiría ampliar la disponibilidad de espacios funerarios en la capital y atender la demanda de los próximos años.
Señaló que una de las ventajas del proyecto sería su ubicación al norte de la ciudad, ya que permitiría acercar este servicio a habitantes de sectores como Riberas de Sacramento, quienes actualmente deben trasladarse hasta el panteón de Carrizalillo, ubicado al sur de Chihuahua, para sepultar a sus familiares.
El funcionario estimó que la inversión necesaria para habilitar el nuevo cementerio oscilaría entre 20 y 25 millones de pesos, dependiendo de las obras y equipamiento requeridos.
Añadió que, una vez que se cuente con los recursos y se defina el terreno en el que se desarrollará el proyecto, los trabajos podrían ejecutarse en un periodo aproximado de tres a cuatro meses.