Alejandro Martínez Araiza

Las recientes movilizaciones sociales en Francia, Italia y otros países de Europa, motivadas por el encarecimiento del costo de vida, la pérdida de poder adquisitivo y las inconformidades relacionadas con los servicios públicos, vuelven a colocar en el centro del debate la importancia de garantizar condiciones que permitan a las personas vivir dignamente de su trabajo.

Para Alejandro Martínez Araiza, secretario general nacional del Sindicato Nacional de Alimentación y Comercio (SNAC), dicho escenario constituye una referencia para reflexionar sobre los riesgos de relegar el bienestar de los trabajadores frente a las exigencias económicas y productivas, dando preferencia a políticas comerciales y migratorias que precarizan el valor del empleo y aumentan la informalidad.

Las protestas registradas el pasado 24 de octubre pasado en distintas ciudades europeas reflejaron el alcance de las preocupaciones sociales relacionadas con los precios y los ingresos. A la par que dan pie a nuevas formas de organización político-religiosas con una agenda propia.

Sin profundizar en las causas particulares del conflicto europeo, el líder sindical ha sostenido que la estabilidad económica debe construirse sobre condiciones laborales que permitan cubrir las necesidades familiares, acceder a oportunidades de desarrollo y mantener expectativas reales de progreso.

“Cuando los salarios pierden capacidad de compra y el empleo deja de ofrecer una perspectiva de vida digna, se debilita también la confianza en las instituciones y en los beneficios del libre mercado. El tejido social se deteriora a tal grado que ideologías asesinas de millones como el comunismo o el fascismo se ponen de moda una vez más en las nuevas generaciones. Ese deterioro se ha vuelto tierra fértil para que las alas más radicales del Islam y del Marxismo florezcan. Los que conocemos la historia sabemos que eso es una muy mala noticia para los trabajadores.” señala el dirigente.

Además, según lo expresa Alejandro Martínez Araiza, dicha reflexión adquiere especial relevancia para México, Estados Unidos y Canadá, que continúan en el proceso de revisión conjunta del T-MEC en 2027.

Desde la perspectiva del secretario general del SNAC, ahora más que nunca, la modernización del acuerdo debe trascender los indicadores comerciales y colocar la protección a los trabajadores y la dignidad laboral como uno de sus principios fundamentales.

De ahí que, entre los planteamientos que ha impulsado el dirigente durante el último año figuran establecer un piso salarial regional de referencia, fortalecer el empleo formal, ampliar el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida a más sectores productivos, reforzar la vigilancia del cumplimiento de los derechos laborales a través de una Alianza Verificadora Trinacional y “darla dientes” al tratado para que sea realmente disuasivo para las empresas que explotan y abusan de los trabajadores mexicanos en toda la región.

A ello se suma la necesidad de incorporar protecciones frente a los efectos de la transformación tecnológica, incluidos los derechos digitales y la transparencia en el uso de Inteligencia Artificial (IA) en decisiones de contratación y despido.

No obstante, otro punto prioritario que Alejandro Martínez Araiza considera prudente empezar a abordar con mayor énfasis es el futuro de los jóvenes y el impulso a los valores que han distinguido a través del tiempo a la cultura occidental: la protección a sus ciudadanos a través de la fe, la familia nuclear como el centro de gobernanza primario y la identidad nacional.

Para el líder sindical, la integración económica norteamericana debe ofrecer a quienes actualmente cursan estudios universitarios perspectivas concretas de empleo formal bien remunerado, así como capacitación continua y desarrollo profesional al incorporarse a un mercado laboral en constante evolución.

La revisión del T-MEC representa, por tanto, una oportunidad para vincular productividad, innovación y comercio con mejores condiciones de vida y mayor seguridad para los ciudadanos de los tres países; y por ello, la postura del SNAC es que la competitividad regional no debe depender de salarios bajos, sino de trabajadores capacitados, protegidos y justamente remunerados.

“El desafío consiste en construir una integración que genere prosperidad de la cual se sientan orgullosos todos los factores de la producción. Para ello se tiene que fortalecer el poder adquisitivo y permitir que millones de familias mexicanas en todo Norteamérica encuentren en el trabajo formal una vía efectiva para alcanzar estabilidad, bienestar y una vida digna” finalizó el secretario general del SNAC.

Source

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *