Crisis en el INE CIUDAD DE MÉXICO, 26OCTUBRE2026.- Continúan actividades normales en el Instituto Nacional Electoral a un día de la renuncia aún no oficial de la presidenta consejera del INE Guadalupe Taddei Zavala. La consejera Carla Humphrey ha dado declaraciones durante eventos.
FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM
(Andrea Murcia Monsivais)

Si en el pasado Alfonso Ramírez Cuellar le aventaba el caballo a la Cámara de Diputados, hoy, distinguido integrante de ella y vicecoordinador de Morena en San Lázaro, le empuja la cabalgadura a Guadalupe Taddei (“Guadalumpen”, diría Estetoscopio) y como llanero solitario, única voz en el concierto domado de la troupe morenista, pide prisión aunque sea preventiva para la gran corruptora cuyo paso por el INE alzó la polvareda hasta verse “alevantada” por el remolino y dejar para la estrategia palaciega abiertas muchas cajas; no sólo de la empresa favorita, Graf, sino también las interminables de doña Pandora quien al parecer había hecho cofre y madriguera en el Instituto Nacional Electoral, colonizado por el partido dominante y las fobias heredadas del régimen anterior hasta hacer posible, muy pronto, aquella vieja propuesta de Mario Delgado cuando fue presidente del partido: exterminar al instituto.

Exterminar, fea palabra con ecos de horno y cámara gaseosa. Cosa como de genocidio, raticida o cazador de fauna nociva, pero, en fin. Eso dijo el ahora responsable de la instrucción pública en tiempos no muy lejanos.

Los denodados esfuerzos del gobierno por trasladar al pasado las acciones de Taddei, quién pasó repentinamente de entenada con extensos poderes a expósita, sin madre ni padre, excepto el presidente del Consejo de Morena, Alfonso Durazo, lo cual viene ahora a ser lo mismo, se basan en una estrategia tan obvia como efectiva cuando se controlan todos los mecanismos de impartición de justicia, fiscalización, supervisión y exigencia de cuentas a través, por ejemplo, de la Contaduría Superior de la Federación, ahora en sus manos a través de un incondicional recientemente designado.

Cuando todo esto comenzó la presidenta confesó su ignorancia sobre la utilidad de la ASF en esta materia. Así lo dijo el 20 de octubre durante la mañanera:

“…Y no sé si la Auditoría Superior de la Federación tenga atribuciones para auditar al INE.

–“Sí tiene, de hecho, sí se ha…” intervino auxiliadora y correctiva una reportera afín.

—“Pues en todo caso sería (la compuso), si es el caso, la Auditoría Superior de la Federación quien debería revisar porque son recursos públicos, son recursos del pueblo de México…Pero lo primero es que el Instituto Nacional Electoral aclare este caso que ha salido recientemente en los medios…”

Ahora las cosas han cambiado y el señor auditor superior despierta y diez días después de los titubeos presidenciales, expone los resultados de su urgente diligencia. En tan corto lapso se dio cuenta de lo ignorado en los siete meses de su joven gestión al frente del supremo órgano fiscalizador. Esa velocidad no la logró ni el “Checo” en Reforma.

Ha dicho el señor contralor: cinco funcionarios del Instituto ya fueron imputados y hay 18 expedientes de investigación hacia Guadalupe Taddei y el contratista Alfredo Hernández Casillas.

Obviamente no es suficiente para Morena.

El gobierno y su partido quieren el deslinde, la limpieza de su mácula, el prestigio de su marca, no la justicia; impondrán la cobranza por un pasado redivivo contra quienes frenaron sus caprichos y construyeron una burocracia dorada (dicen) y con su osadía desafíaron los poderes del Gran Señor y con marchas rosadas llenaron las calles con el inútil clamor de no tocar al INE (al otro) , alentados por una oposición derechista, misógina, reaccionaria, vendepatrias, traidora al pueblo, racista, clasista, entreguista, no por el fervor democrático.

La misma hoy atarantada y pasiva hasta más no poder.

Pero tocado y bien tocado quedó el dichoso instituto hasta los límites actuales, convertido en una cueva de negociantes cuya obscenidad de peso completo no conocía límites, decoro, prudencia; mucho menos honestidad o posibilidades de punición.

Todo el neosistema de ha volcado para transformar el caso y trasladar el escándalo a otros tiempos. Las culpas de hogaño son mínimas junto a las de antaño y estas son las punibles, no las de ahora cometidas bajo la enorme sombrilla del amor al pueblo:

Por eso el asunto no ha sido un rosario de delitos; no, ha sido un simple abuso de confianza, una traición ¿contra quién?, ¿contra quienes trajeron a Taddei del arenal sonorense?; no, contra el pueblo.

Traicionó la confianza del pueblo, entidad sin ojos, ni boca, ni voz, pero encarnado en su magna soberanía –de donde todo poder dimana– por Morena. Faltaba más.

Y así galopan los caballitos en este carrusel. Corren y corren, pero no van a ninguna parte. Nadie se traga la engañifa, pero va a funcionar.

Maromas declarativas como las del diputado Sergio Gutiérrez Luna causarían risa en otro escenario. En este suenan como la música de una partitura elaborada en los pasillos del acomodo lagotero, con los melódicos pasos estratégicos para ayudar a su partido a salir del atolladero. A ver si con eso se le hace Veracruz, estado cuya OPLE quedó en manos de un apoderado de las Cajas Graf. Ni media palabra.

En ese mismo sentido interviene disciplinado y obediente el señor contralor del INE, Víctor Hugo Carvente, quien –como gatito de pocos días de nacidos— acaba de abrir sus ojitos a la maldad del mundo, razón por la cual Kenia López, vicepresidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados le hace algunas preguntas comedidas:

“…El OIC (Órgano Interno de Control) está presente en los órganos (sic) que llevan a cabo las adquisiciones. ¿De verdad usted no sabía de las contrataciones a modo? ¿De verdad no tenía conocimiento de los señalamientos sobre el inmueble de Picacho 259 señalado con como una sede alterna al INE? en donde había toda clase de corrupción?”

Y le sigue:

“¿Ni usted ni nadie de su equipo pudo detectar e investigar esta red de corrupción que hoy conocemos gracias al trabajo periodístico? Le recomiendo, señor titular del órgano interno de control, que usted busque y contrate a periodistas…

“¿Qué mecanismos de control piensa implementar para que no sigamos viendo más chamaquitos en París (o) más contratistas que se sientan dueños del INE? Los audios son brutales, son ominosos, son ofensivos a esa institución.”

“¿Qué mecanismos de control va a implementar (si salva el pellejo con su obediencia, claro) para que presidentas con una ambición tan desmedida como la de la señora Taddei, no vuelvan a repetirse? La verdad es cruda. Con todo lo que se han robado, ni en esta ni en 10 vidas más, se lo van a poder gastar…”

Pues eso depende quien se lo quiera gastar, porque toda esa opulencia resulta insuficiente si se atiende la ley del escualo, los tiburones salpican y salpican y se parte y se comparte y por si Kenia López no lo sabe, la novena ley de Newton, enunciada tras un viaje de Mr. Isaac por la Chontalpa dice, la corrupción es una cascada que fluye para arriba, por eso las escaleras dizque se barren del pent-house al sótano, pero eso ahora es lo de menos.

Todo ese dineral no se quedaba en los vestidos Emilio Pucci (se pronuncia “puchi”, como “fuchi caca”, según decía YSQ) de dos mil quinientos dólares de la señora Taddei. Si el amor se paga con amor, sucede igual con el billete mal habido gracias a una posición política o administrativa. Los beneficios de la corrupción se dispersan con el moche o el “entre”. Es un método pío.

Y como según el sapo es la pedrada, el platal se teñía de tinto y oro, como traje de luces.

Pero el recurso avanza. Toda la maquinaria está en marcha y los de antes pagarán los platos rotos ayer, fuera de su tiempo. Hasta los podrían declarar traidores a la patria.

Todo para salir del pantano.

CUAUHTÉMOC.

No se dedicó jamás a la música (ni al violín tarasco), pero Cuauhtémoc Cárdenas fue velado en el mismo lugar de Juan Gabriel y sepultado en la Rotonda, como Agustín Lara.

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