Niños usando teléfonos móviles
Niños usando teléfonos móviles (Un par de niños se entretienen con sus respectivos celulares.)

El Partido Acción Nacional (PAN) en la Ciudad de México planteó cinco medidas para regular el uso de la inteligencia artificial (IA) entre niñas, niños y adolescentes, ante los riesgos que, consideró, representa esta tecnología para la protección de sus derechos, su desarrollo educativo y su seguridad digital.

La propuesta, presentada por la diputada local Laura Álvarez Soto, contempla establecer un marco de protección especial para menores de edad; garantizar la supervisión humana en las decisiones educativas; fortalecer la capacitación de docentes; incorporar la educación y ciudadanía digital desde edades tempranas, y reducir las brechas tecnológicas para avanzar hacia una educación inclusiva.

La legisladora señaló cinco riesgos asociados al uso de estas herramientas: vulneración de datos personales, violencia digital, pérdida del pensamiento crítico, sesgos y discriminación, así como desigualdad digital, que podría profundizar las diferencias educativas y sociales.

Ante este panorama, el PAN CDMX llamó al Gobierno capitalino a construir una agenda pública sobre inteligencia artificial e infancia, con la participación de autoridades, instituciones educativas, docentes, familias y empresas tecnológicas.

Sostuvo que el desafío consiste en aprovechar las posibilidades de la innovación tecnológica sin comprometer el bienestar y los derechos de las nuevas generaciones.

“No se trata de elegir entre tecnología e infancia. Se trata de garantizar que la tecnología esté siempre al servicio de la infancia”, expresó.

La diputada también se refirió a la propuesta del PAN para establecer escuelas libres de teléfonos celulares durante el horario escolar, con excepciones justificadas por motivos pedagógicos, médicos o de emergencia.

Explicó que la iniciativa busca recuperar espacios de concentración, convivencia y aprendizaje, además de generar condiciones favorables para el desarrollo académico y emocional de los estudiantes.

“Regular el uso de teléfonos celulares en las escuelas no significa estar en contra de la tecnología ni renunciar a la innovación educativa. Significa reconocer que nuestros niños necesitan espacios para aprender, convivir, desarrollar su pensamiento crítico y fortalecer sus relaciones humanas”, afirmó.

La legisladora consideró necesario diferenciar entre el aprovechamiento de herramientas tecnológicas con fines educativos y el uso indiscriminado de dispositivos que pueden convertirse en factores de distracción dentro de las aulas.

Además, señaló que la atención de los riesgos relacionados con la inteligencia artificial no debe recaer únicamente en las escuelas o en la elaboración de nuevas disposiciones legales.

Indicó que los gobiernos deben impulsar políticas públicas; los congresos, establecer marcos normativos de protección; las instituciones educativas y los docentes, contar con herramientas y capacitación, mientras que las empresas tecnológicas deben asumir responsabilidades por el impacto de sus plataformas y desarrollos.

También destacó el papel de las familias en el acompañamiento de niñas, niños y adolescentes ante los cambios constantes del entorno digital, así como la importancia de escuchar las experiencias y opiniones de los propios menores de edad.

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