AP.- No es casual que los diseños de las camisetas de Hugo Rosas de cara a la Copa del Mundo remitan a una de las decoraciones más icónicas de México. Su trabajo fusiona futbol con espiritualidad para proyectar la cultura de su país más allá de sus fronteras.
Su colección más reciente —“Calados del Alma” — se inspira en antiguas creencias locales y el papel picado que los mexicanos despliegan en festejos y celebraciones.
“Tratamos de hacer conceptos que realmente sintamos y transmitir las tradiciones que hacen que los mexicanos se sientan orgullosos”, dijo Rosas, quien lidera un pequeño taller con su hermano Andrés cerca de Ciudad de México desde 2022.
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“En México, el papel picado, los colores y las fiestas de los pueblos ofrecen lo mejor.”
La primera camiseta que esbozaron los hermanos retrataba a Quetzalcóatl, la deidad de la serpiente emplumada venerada por diversas civilizaciones prehispánicas. Aquella prenda sigue siendo la favorita de Andrés.
“Quetzalcoatl es un creador de un equilibrio que percibe el mundo como un sistema, no como algo extractivista del cual el ser humano se beneficia”, dijo este último, quien está a cargo del marketing de la marca. ” Me gusta esta cosmovisión prehispánica, así que por eso la mayoría de nuestros productos están muy enfocados a esta visión”.
Creencias antiguas, camisetas modernas
La colección de Hugo de cara al Mundial es una suerte de continuación de una serie previa llamada “Ofrenda viva”. Su estética y concepto se anclan en el Día de Muertos de México, cuando los vivos recuerdan a quienes fallecieron con alegría en vez de tristeza.
“La prenda es como papel picado para que la persona ofrende sus acciones, su pensamiento y sus pasiones como un homenaje a las personas que ya no están”, dijo Rosas.
Las camisetas se producen en poliéster para que la tela pueda cortarse sin arriesgar roturas o desgarros. El equipo de Rosas alguna vez intentó experimentar con fibras naturales, pero el material no soportó adecuadamente el peso y la estructura tras su producción.
Diseñar cada prenda puede tomar hasta tres semanas, mientras que la costura y el corte a mano requiere entre ocho y diez horas de trabajo.
El primer paso de Rosas es decidir los símbolos que quiere retratar. Después determina el tamaño y forma de cada imagen para que la costura funcione con el diseño. Una vez que esto está listo, dos compañeras del equipo se encargan de coser.
Una armadura particular
Los hermanos Rosas aún operan a una escala moderada y se sienten contentos con ese esquema. Valoran el tiempo y cuidado dedicado a producir cada camiseta, apuntando a un proceso tan artesanal como sea posible.
Desde que las prendas del Mundial de Hugo salieron a la venta en abril, Mexclart ha producido unas 30 camisetas. Espera que la demanda aumente conforme se acerque la fecha de la inauguración.
Entre sus colecciones también hay otra dedicada a deidades prehispánicas. Su camiseta favorita es la de Mictlantecuhtli, el gobernante azteca del inframundo.
“Llevar una prenda así es como tener una armadura moderna con la cual podamos llevar ese orgullo y esa pasión por nuestras raíces y mostrarlo”, dijo Rosas. “No utilizarlo nada más como algo decorativo, sino que realmente demuestre respeto y valor”.
De vez en cuando acude a los libros para profundizar en la historia de México pero su fuente de inspiración predilecta son los viajes que realiza a comunidades indígenas donde las ceremonias y costumbres antiguas siguen vivas.
“Si por mí fuera, usaría oro o algo que realmente representara a nuestras deidades como lo hacían nuestros antepasados”, dijo. “Estas prendas que hacemos buscan que el mexicano tenga esa opción de traer esos dioses al presente”.
