
La gasolina y el diésel registran este martes sus precios más elevados para una jornada electoral en Estados Unidos, que decide si el control del Congreso durante los próximos dos años —los dos últimos de la presidencia de Donald Trump— sigue en manos de los republicanos o los demócratas logran arrebatar una o dos camáras. A tenor de las encuestas, la última opción es probable, ya que estas elecciones de medio mandato llegan marcadas por la inflación, el encarecimiento de los combustibles y la guerra con Irán.
El coste promedio de un galón (3.78 litros) de gasolina regular en el país se sitúa en 4.15 dólares, unos 35 centavos más que el récord anterior para una jornada electoral (3.80 dólares), alcanzado durante las elecciones legislativas de 2022, tras el estallido de la guerra en Ucrania.
En comparación, el precio promedio de la gasolina durante las elecciones presidenciales de 2024, que ganó Trump a la vicepresidenta Kamala Harris, fue de 3.10 dólares por galón.
Por otro lado, el coste medio de un galón de diésel es de 6.29 dólares, según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), después de un máximo histórico de 6.52 dólares registrado el pasado 22 de septiembre, tras declarar Trump la guerra a Irán.
Durante las presidenciales de 2024 rondó los 3.55 dólares, según datos de la Administración de Información Energética de EU (EIA, por sus siglas en inglés).
Guerra estancada, precios altos
En estas elecciones, el Partido Republicano se juega las mayorías que mantiene en las dos cámaras del Congreso, lastrado por la impopularidad del presidente, Donald Trump, la más alta para un presidente desde que hay registros.
La guerra, que cumple ya más de ocho meses y está estancada en un limbo sin visos de un acuerdo de paz, ha disparado los precios de los combustibles y alterado las cadenas de suministro, después de que Teherán restringiera severamente el tráfico por el estrecho de Ormuz, vía clave de mercancías y crudo.
Trump ha cerrado un acuerdo para importar diésel ruso con el objetivo de abaratar los precios, ante el descontento entre su base electoral, sobre todo en bastiones republicanos agrícolas como Iowa y Kansas, donde los demócratas han acumulado apoyos en carreras clave por el control del Senado (con información de EFE).