BUENOS AIRES (AP).— Carlos Alberto “El Indio” Solari, uno de los compositores más influyentes del rock argentino y fundador de la mítica banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, falleció el viernes en su casa de las afueras de Buenos Aires. Tenía 77 años.
Solari, que sufría desde hace años de Parkinson, murió en su vivienda situada en la localidad de Ituzaingó, a unos 30 kilómetros al oeste de la capital argentina. La fiscalía de Morón, a cargo de la investigación del hecho, informó que el cuerpo del artista fue hallado “cerca de una pileta y habiendo intervenido la emergencia médica”.
Apenas conocida la noticia los primeros fanáticos del artista comenzaron a congregarse en las inmediaciones de la vivienda, en cuya entrada estaban apostados un par de patrulleros de la policía.
El poder de convocatoria de Solari era enorme. Fue un compositor de gran talento y al mismo tiempo muy popular, que supo interpretar el sentir de la sociedad argentina a lo largo de su larga trayectoria que comenzó en la década de 1970.
Era idolatrado por un público masivo de distintas generaciones que recorría grandes distancias en kilómetros para asistir a sus recitales.
Los conciertos de “Los Redondos”, como también era conocida la banda fundada por “El Indio”, eran denominados “misas ricoteras” por sus seguidores. Fuera de Argentina, el público uruguayo también adoptó plenamente la cultura y la mística del grupo.
Rockeros que acompañaron al fallecido cantante durante su vida y muchos que lo admiraron manifestaron su pesar en las redes sociales. “Te llevo en cada recuerdo, en cada canción de ayer… ahora sos la luz que viaja entre nosotros y para siempre”, dijo Eduardo Beilinson —conocido como Skay Beilinson—, quien fue compañero de “El Indio” en la banda que lo convirtió en un ídolo de masas.
Con una de las discografías más influyentes en el rock, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota compuso álbumes como “Gulp!”, “Oktubre”, “Lobo suelto, cordero atado” y “Luzbelito”.
La banda se disolvió en 2001 y “El Indio” comenzó a desempeñarse como solista, afianzando su poder de convocatoria en cada presentación que realizaba junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, la banda que lo acompañaba. “El Tesoro de los Inocentes”, en 2004, fue su primer trabajo como solista.
Su gran éxito siguió intacto y llegó a reunir hasta 400,000 personas en sus recitales en pequeñas ciudades.
Solari describió la enfermedad que lo aquejaba como “muy invalidante”.
“Por el camino se va notando la progresión, el éxito que va teniendo el profesor Parkinson con mi vida”, señaló en entrevistas periodísticas.
