OAXACA, Oax., (apro) .- Pese a que el Poder Judicial de la Federación (PJF) otorgó un amparo para la protección de los ríos Salado y Atoyac, el juez primero de Distrito en el estado de Oaxaca se negó a inspeccionar el río Atoyac para verificar cumplimiento de sentencia que ordena su rescate.
El encargado de supervisar el cumplimiento de la sentencia que ordena el rescate de los ríos Atoyac y Salado se negó a realizar una inspección judicial para constatar los avances que, según el gobierno del estado de Oaxaca, ya se encuentran en ejecución.
Ante el anuncio oficial sobre trabajos de saneamiento, el presidente de Litigio Estratégico Indígena, Carlos Morales Sánchez, solicitó que el titular del Juzgado Primero de Distrito en el Estado de Oaxaca, Emanuel Hernández Alva, practicara una inspección en campo en los ríos Atoyac y Salado para verificar el cumplimiento de la sentencia dictada dentro del amparo indirecto 621/2016 dictada por la entonces jueza federal Elizabeth Franco Cervantes.
La sentencia ordena a las autoridades implementar acciones concretas para el rescate ambiental de ambos afluentes, afectados durante años por contaminación y omisiones institucionales.
Aunque la asociación civil solicitó al juzgador la realización de una reunión urgente con las autoridades responsables, a fin de dar seguimiento puntual al cumplimiento del fallo, el juez rechazó la petición bajo el argumento de que la Ley de Amparo no contempla ese tipo de reuniones, y también negó la práctica de la inspección judicial.
Morales Sánchez considera que esta negativa desconoce el principio de participación ciudadana reconocido en el Acuerdo de Escazú, instrumento internacional que obliga al Estado mexicano a garantizar la participación pública y el acceso a la justicia en asuntos ambientales.
Y agregó que lo cierto es que, a ocho años de haberse emitido la sentencia, no existen resultados verificables que acrediten el saneamiento integral de los ríos Atoyac y Salado. Sostuvo que la falta de medidas firmes por parte del juez ha permitido que el cumplimiento del fallo se prolongue sin acciones concretas.
Hizo hincapié que el juez no ha planeado la ejecución de la sentencia de amparo y sólo se concreta recibir oficios que no se traducen en acciones concretas.
Ante esta situación, no se descarta acudir ante el Tribunal de Disciplina Judicial para denunciar posibles omisiones y dilaciones en la supervisión del cumplimiento de la sentencia.
La organización reiteró que el rescate del río Atoyac no puede limitarse a informes administrativos, sino que debe traducirse en acciones verificables que garanticen el derecho a un medio ambiente sano para las comunidades de Oaxaca.
Cabe recordar que el 26 de marzo, “por primera vez en México, el Juzgado Primero de Distrito del estado de Oaxaca otorgó un amparo para salvar los ríos Salado y Atoyac, mismos que están altamente contaminados con basura y aguas negras, razón por la cual han perdido la capacidad de autorregenerarse.
En el juicio de amparo 621/2016, la juez determinó que “el derecho al medio ambiente no debe ser considerado poesía constitucional”.
También relató que, el 31 de marzo de 2016, convocaron a la ciudadanía a promover amparos para la protección de los ríos Salado y Atoyac, sin embargo, inicialmente la demanda ni siquiera fue admitida porque la autoridad judicial consideró que “el ciudadano carecía de interés legítimo”.
En respuesta, Litigio Estratégico Indígena promovió el recurso de queja, por lo que los activistas acudieron a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), donde el 26 de abril de 2017 se resolvió que el juez de amparo admitiera la demanda, según consta en la queja 1/2017.
“Durante el trámite del juicio, ofrecimos las pruebas de la contaminación de los ríos. La propia Conagua informó sobre el nivel de contaminación de los ríos, y acreditamos el interés jurídico de la ciudadanía oaxaqueña de promover amparos en defensa de los afluentes porque es parte del medio ambiente”, añadió.
Finalmente, la titular del Juzgado Primero de Distrito otorgó el amparo para hacer efectivo el derecho a un medio ambiente adecuado para el desarrollo y bienestar, ya que “actualmente ambos ríos son usados como desagüe de aguas negras al tiempo que despiden un olor nauseabundo que lastima los ojos”.
