CIUDAD DE MÉXICO (apro).-En 2009, cuando Arly Velásquez Peñaloza inició en el deporte adaptado, esperaba que con perseverancia para mejorar su rendimiento podría obtener el acompañamiento institucional para emprender una trayectoria con los apoyos suficientes, sin embargo, con más de 150 competencias internacionales, 21 podios en su palmarés y un ‘Top 10’ mundial, esa ayuda no ha llegado.
A cambio, el esquiador alpino mexicano no ha dejado de surcar la nieve en solitario. Está en su quinta experiencia en los Juegos Paralímpicos de Invierno, a celebrarse en esta ocasión en las regiones de Milán y Cortina d’ Ampezzo, Italia, compromiso para el cual, dice, llega con la meta de obtener el mejor resultado en la justa invernal.

“Llevo 17 años trabajando, construyendo y sosteniendo este proyecto que de por sí en el discurso podría parecer imposible, y el hecho de que lo haga es porque yo en sí disfruto mucho este proceso. En la montaña encuentro una libertad que no he encontrado en otro lugar.
“Me ha tocado sostenerlo, financiarlo y obviamente encontrar a estos aliados en el camino que han regalado su trabajo. He ido encontrando personas que creen en este sueño y se suman incluso más de lo racional”, reconoce el paraesquiador, quien asegura ha recurrido a la creatividad para mantener vivo su paso por el deporte invernal de alto rendimiento.
Velásquez, quien por cuarta ocasión consecutiva figura como el único deportista que integra la delegación mexicana en los Juegos Paralímpicos de Invierno, anticipa que Milano-Cortina 2026 marcará un antes y un después en su vida deportiva, gracias al bagaje que ha acumulado con el paso de las temporadas trabajadas en Park City, Utah, lugar que se ha convertido en su casa durante el invierno.
“Estamos en un punto donde hemos invertido demasiado tiempo, recurso y nos encontramos en una situación privilegiada porque tenemos muchísima experiencia y solamente vamos a ir a recoger los frutos a estos Juegos Paralímpicos”, sentencia Velásquez, quien a sus 37 años de edad no tiene un compromiso más allá del personal para buscar un buen resultado.
“Estamos más que nunca preparados y llevamos un trabajo que quizá es hasta más exigente que muchos países top y es porque tenemos la ventaja de que soy sólo un atleta. Entonces el nivel de detalle al que se puede llegar a la parte de los esquís, como a la parte de la preparación física, como la parte de la nutrición, del descanso, todos los elementos que juegan un papel fundamental, lo estamos cuidando al máximo y llevamos muchos años haciéndolo”, afirma.
Una vida con intensidad
“Me quiero dedicar a esto toda mi vida”, le dijo Arly Velásquez a su madre al regresar de unas vacaciones por Canadá y descubrir un nuevo deporte adaptado para las personas que no cuentan con movilidad en sus piernas y que por fin satisfacía la dosis de adrenalina que necesitaba. Se trataba de colocarse en un asiento anclado a un monoesquí para poder descender por la nieve como los esquiadores convencionales.
El recuerdo de aquel día de 2001 cuando la discapacidad entró a la familia Velásquez Peñaloza todavía estaba fresco. Arly, de 13 años, cayó de cabeza practicando bicicleta de montaña. Una mala atención inmediata le provocó la inmovilidad permanente en sus piernas. Por eso cuando quiso ser esquiador su mamá se quedó helada.
“¿Estás loco? ¿Cómo crees que voy a apoyar esto si ya tuviste un accidente practicando este tipo de deportes?”, le respondió contundente Lilia Peñaloza en un intento por atajar la que en ese momento consideraba una ocurrencia de su hijo.
Meses después se dio cuenta de que detrás de aquellas palabras de Arly había determinación y el deseo de que el paraesquí se convirtiera en parte integral de su vida, aunque eso implicara tener que lidiar con la soledad e irse de México temporadas completas para viajar a Estados Unidos e instalarse en lugares con nieve. O ausentarse cada año a las fiestas decembrinas familiares con la idea de mantener vivo su proyecto.

“Él insistió y fue muy tenaz en conseguir los medios y demás para dedicarse al esquí alpino. Y al ver que lo estaba haciendo de una manera seria comenzamos a apoyarlo también. Ver todo su crecimiento, la dedicación, la entrega, el enfoque, ha sido muy interesante y le reconozco mucho todo el esfuerzo que ha aplicado siempre.
“Justamente la soledad le provocó mucha introspección, conocerse, encontrarse a sí mismo y realmente analizar si era algo que verdaderamente quería hacer porque le llena el alma o solamente por ego y creo que le llena el alma”, cuenta Peñaloza.
En estos 17 años, la mamá de Arly ha sido testigo de las voluntades que su hijo ha tenido que mover para poder financiar un proyecto que ahora lo tienen en sus quintos Juegos Paralímpicos.
En el anecdotario familiar queda aquella ocasión en que tuvo que vender su coche, organizar fiestas y recaudar fondos para trasladarse a la frontera de Mexicali, donde adquirió una camioneta para manejarla hasta Salt Lake City, o siempre comprar vuelos a Las Vegas para que le salgan más baratos y de ahí conducir interminables rutas solo hacia su destino. En una ocasión viajó más de 11 horas para comprar unos esquíes a cientos de dólares y no a miles, su precio regular.
“Siempre ha tenido de alguna manera esa magia de poder pensar que quiere algo y el universo confabula a su favor y le llega, entonces, ya sea de que le dan un algún trabajo en donde él gane la cantidad que necesitaba o alguien le hace algún donativo, llegan los medios, pero sí, con mucha creatividad”, reconoce la madre de Arly.
Cada que su hijo toma la salida para descender a toda velocidad en el monoesquí sobre la nieve lo que menos piensa Lilia Peñaloza es en el registro que dejará Arly o si podrá ganar alguna medalla. Ella está conforme con verlo cruzar la meta a salvo.
Decide creer
Durante la ceremonia de abanderamiento que organizó la Comisión Nacional de Cultura Física y Deport, Arly Velásquez fue contundente al señalar en su discurso que llegar hasta este punto ha sido producto más de la “convicción que de la estructura”, en una clara referencia a los escasos apoyos que ha arrastrado estos 17 años.
“Ningún entrenador, ningún especialista, ningún aliado debería de tener que regalar su trabajo para que México pueda competir. El alto rendimiento no debería sostenerse por altruismo. Debería sostenerse por convicción institucional y por visión de país”, sentenció frente a Rommel Pacheco, director de la Conade.
“Lo que necesitamos es una estructura que acompañe esa ambición que también tenemos de manera constante y no solo en los momentos de mayor visibilidad”, agregó el esquiador mexicano, cuestionando que en el tabulador de becas de la Conade se le considera como un “atleta en desarrollo”, categoría por la cual recibe un apoyo mensual de 12 mil pesos.
En esta clasificación para la obtención de recursos federales a Velásquez no se le considera su décimo lugar en el Campeonato Mundial de Paraesquí celebrado en Maribor, Eslovenia, logro por el cual debería percibir al menos 19 mil pesos mensuales como se establece en el deporte convencional por este mismo resultado.
Más de una tercera parte de los 21 podios que ha cosechado a lo largo de su trayectoria deportiva los ha obtenido en las últimas dos temporadas, destacando seis oros y una plata en competencias internacionales de la Federación Internacional de Esquí (FIS), así como el campeonato nacional en Estados Unidos 2025 en la prueba de slalom gigante.
Sin embargo, el paraesquiador alpino ha decidido creer en las promesas de cambio, en especial gracias a la figura de la multimedallista paralímpica de judo, Lenia Ruvalcaba, actual coordinadora de analistas técnicos del deporte adaptado en la Conade, a quien Velásquez admira por su trayectoria deportiva y de quien espera sea una pieza clave para obtener los apoyos necesarios que le lleven a participar a los principales circuitos europeos, donde se encuentra el mayor nivel competitivo.
Por tercera ocasión, Arly Velásquez estará presente en las pruebas de slalom gigante, súper G y descenso de Milano-Cortina 2026 con el objetivo no sólo de mejorar el undécimo lugar de Sochi 2014 en el súper gigante, sino de colocarse entre los primeros lugares al menos en alguna de las tres competencias que serán el 7, 9 y 13 de marzo.
