CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La vida y la obra de la pintora jalisciense María Izquierdo (1902-1955) es abordada en el monólogo La alacena: documental miniatura sobre María Izquierdo, donde además con voces en off se recrean figuras fundamentales en la vida de la artista, como el teniente Posadas (Esteban Castellanos), Diego Rivera (Tomás Garcías), Antonin Artaud (Adrián Ollé-Laprune) y Rufino Tamayo (Hernán Bravo Varela), entre otros.
Es la actriz Adriana Moles quien revive a la autora de las obras pictóricas El circo (1939), Retrato de María Asúnsolo (1941) y Viernes de Dolores (1944-45). Representa las múltiples facetas de Izquierdo: niña, esposa, madre, pintora, amante, revolucionaria y paciente. La intérprete recuerda en entrevista que la invitó a este proyecto Tanya Huntington, quien es la autora y la directora de la pieza teatral:
“Ella me dijo que pensó que el papel me podía venir muy bien.
Somos amigas desde hace años, pero nunca habíamos colaborado juntas en nada escénico, a excepción de un proyecto de radio que tuvimos en el año del Bicentenario de la Independencia de México, y de hecho nos sacamos la Bienal de Radio de ese año. Fue un trabajo premiado de Radio Educación, pero de ahí en fuera no, solo éramos amigas sociales.
“Y me dijo que lo podía realizar yo. Y me dedico más al cabaret. Le preguntaba: ‘¿Estás segura?’ Le señalé que era un papel de carácter y, no es que no me guste el teatro de carácter, si lo he hecho, pero le reiteré: ‘¿De verdad?’, porque lo mío es la comedia. Ella aseguró que lo haría muy bien. La situación es que me tuvo que esperar un año, porque estaba yo con tres proyectos de televisión y es bien absorbente eso”.
Rememora:
“Es imposible, le decía a Tanya. Me daba mucha pena y le comenté que le regresaba tu texto porque sentía que necesita avanzar. Me preguntó si contaba con dos horas los domingos, y que me fuera a desayunar con ella, y como mamá, así de primaria, nos fuimos aprendiendo el texto. Lo leíamos y se lo repetía. Lo memoricé todo con ella, lo cual también fue un método que abonó muchísimo. Tanya fue muy amorosa, muy paciente y una directora muy pedagógica. Yo estaba muy angustiada con el trabajo, el hijo, en fin, y ella fue super comprensiva y muy acompañadora. Eso también al final se refleja en la obra y en el amor que le hemos puesto”.
-¿Cómo recreó a María Izquierdo? y ¿qué siente al interpretar a una destacada creadora plástica?
-Desde niña tenía conocimiento de su pintura. La conocí por la exposición que hubo en el Museo de Arte Contemporáneo, que ya no existe, era de Televisa. Esa muestra me llamó mucho la atención. Luego fui a conocer su obra al Museo del Palacio de Bellas Artes. Desde el Museo de Arte Moderno siempre me pareció una artista de trazos increíbles. Obviamente Frida le ganó en fama. Lo que me gustó mucho es que a través de los años permaneció en mí mucho de María. Su historia es espectacular, pero no se promovía ella, le daba su lugar únicamente a su pintura, y es lo que me impactó siempre.
“Conocí con Tanya todos los pormenores de su vida y me empecé a clavar más en eso y en la mirada de Tanya, quien la tiene muy estudiada en cuanto a biografía y detalles que ella fue rescatando, que eran importantes para ella como autora, yo me fui maravillando, sorprendiendo muchísimo y nos encanta que sea una mujer tan resiliente. De pronto sí hubo muchas cosas que como actriz dices: ‘Yo también soy así o esto me checa o coincido con esta anécdota’, me fui sumergiendo”.
Continúa:
“Lo que nos gusta mucho es que al final queda una María que no es sufridora profesional ni nada. Es una mujer muy humana, muy vital, muy viva, podríamos decir una mujer en mucho del común, en cuanto a los amores, cosas así, más absolutamente extraordinaria, su capacidad de resiliencia, sobre todo, creo que es lo que más destacaría yo en ella y su persistencia a vivir y pintar, a no dejarse caer. Se aferró mucho a sí misma. Creo que la tenemos que reivindicar en muchos aspectos”.
-Como mujer tuvo que enfrentar a los grandes, Diego Rivera y José Clemente Orozco, quienes no la dejaron hacer un mural en el Palacio del Ayuntamiento de la Ciudad de México…
-Para ella fue tremendo. Le pusieron el dique, pero completo y conscientemente. Es terrible, cuando pudo ser la primera mujer mexicana muralista, porque además ya me imagino sus figuras en un mural. Esos murales quedaron en su mente. Ya tenía preparados los bocetos. ¡Hay que rescatarla!
“María Izquierdo y yo somos diferentes de alguna manera, pero no queríamos recurrir a los prostéticos, ni al maquillaje excesivo, ni a la caracterización. Tratamos de recrearla más desde adentro, más desde sus cualidades de carácter. Es una versión muy libre en ese sentido. Tratamos de que el vestuario, el peinado y maquillaje fueran como ella los usaba, pero realmente ha sido una construcción interior”.
El monólogo se presenta en La Sala Novo del Teatro La Capilla, en Coyoacán. Los sábados a las 18 horas. Su temporada finaliza el próximo 13 de junio.
