Quito, Ecuador.- Una serie de ataques contra embarcaciones pesqueras ecuatorianas en aguas del Pacífico ha generado interrogantes sobre la identidad de los responsables, luego de que sobrevivientes aseguraran haber sido interceptados por hombres armados de habla inglesa que utilizaron drones y portaban uniformes con parches de la bandera de Estados Unidos.

Los hechos se registraron entre enero y marzo de 2026. Uno de los casos corresponde al pesquero Fiorella, del cual ocho tripulantes permanecen desaparecidos, mientras que sobrevivientes de otras dos embarcaciones relataron haber sido atacados, detenidos e interrogados antes de ser entregados a autoridades salvadoreñas.

De acuerdo con los testimonios, los agresores no portaban insignias que permitieran identificarlos como integrantes de alguna fuerza militar oficial. Los pescadores señalaron que únicamente llevaban parches con la bandera estadounidense y que la embarcación desde la que operaban tampoco presentaba marcas oficiales.

Avión habría vigilado a los pescadores

Una investigación periodística basada en datos de vuelo detectó que un avión de patrulla marítima, que operaba desde una instalación militar en El Salvador, voló en dirección a las tres embarcaciones durante los días previos a los ataques.

En el caso del Fiorella, la aeronave habría volado hacia su ubicación en cuatro días distintos, incluido el día de su desaparición. Sin embargo, el avión no figuraba entre las aeronaves activas del Pentágono y estaba registrado a nombre de una empresa privada en Estados Unidos.

El Pentágono y la Guardia Costera de Estados Unidos negaron haber participado en los ataques.

Reportan posible operación encubierta de la CIA

El caso tomó un nuevo giro después de que The Washington Post, según un reporte retomado por El País, señalara que detrás de los ataques habría existido un programa de acción encubierta de la CIA.

La información periodística sostiene que todavía no está determinado si las operaciones fueron ejecutadas directamente por agentes de inteligencia estadounidenses, fuerzas de otros países o contratistas privados. La CIA y la Casa Blanca no habían ofrecido respuesta al medio sobre esos señalamientos.

Tampoco se ha presentado públicamente evidencia de que las embarcaciones pesqueras atacadas transportaran drogas.

Los hechos se producen en medio de una intensificación de las operaciones estadounidenses contra el narcotráfico en América Latina y han provocado llamados para esclarecer quién ordenó y ejecutó los ataques, bajo qué autoridad se realizaron y qué ocurrió con los pescadores que continúan desaparecidos.

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