

Durante la ceremonia de clausura, el Alcalde destacó que una ciudad crece cuando sus ciudadanos se involucran en la vida pública, dejan de esperar que alguien más resuelva los problemas y deciden organizarse, participar y trabajar por el bien común.
“Quejarse desde las redes sociales o desde la comodidad de un sillón es fácil, lo difícil es lo que ustedes hicieron, tomar acción”, expresó Marco Bonilla, al reconocer a quienes decidieron convertir las necesidades de sus colonias en proyectos concretos para mejorar su entorno.
Señaló que una ciudad con ciudadanos activos avanza y crece, ya que los liderazgos comunitarios fortalecen a las colonias y contribuyen al desarrollo de todo Chihuahua, por lo que felicitó a los integrantes de esta primera generación por asumir la responsabilidad de servir, unir a sus vecinos y transformar sus comunidades.
A nombre de los graduados, Martín Zermeño destacó que, durante cinco meses, cada sábado, los participantes dejaron por algunas horas sus oficinas, negocios, hogares y responsabilidades para aprender que liderar no significa mandar, sino servir al prójimo.
Resaltó que el diplomado permitió reunir a empresarios, presidentes de comités de vecinos, políticos, filántropos, servidores públicos, académicos, exgobernadores, comunicadores, líderes empresariales y madres y padres de familia, quienes compartieron una misma convicción: que Chihuahua se construye entre todos.
Asimismo, recordó la participación de expositores de distintas partes del mundo y las herramientas adquiridas durante las 19 sesiones, conocimientos que, dijo, se tradujeron en proyectos de impacto social que varios de los participantes ya comenzaron a poner en marcha en sus colonias, organizaciones y familias.
En su intervención, el director de Desarrollo Humano y Educación, Mario García, explicó que esta primera generación representa un compromiso triple: fortalecer el liderazgo que cada participante ya ejercía desde su comunidad, formar parte de una nueva familia de ciudadanos comprometidos y llevar consigo las enseñanzas y el legado de Samuel Kalisch Valdez como ejemplo de servicio a los demás.
Mario García subrayó que los participantes ya eran líderes antes de ingresar al diplomado, pues muchos encabezaban comités de vecinos, participaban en iglesias, organizaciones, instituciones públicas y privadas, o simplemente trabajaban desde sus colonias por el bien común.
Finalmente, agradeció a las familias de los graduados, al equipo organizador, a las instituciones participantes y al alcalde Marco Bonilla por respaldar esta iniciativa, al considerar que la formación de ciudadanos comprometidos permite sembrar una semilla de esperanza que puede multiplicarse en proyectos, acciones y gestos de servicio en toda la ciudad.