

La falta de control en las maniobras mantiene en alerta máxima a las familias del sector ante el constante desprendimiento de tierra.
A raíz de los deslizamientos, líneas de alta tensión dependientes de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) terminaron sobre el pavimento y la superficie del terreno. Los residentes advierten que el cableado continúa energizado y expuesto a cualquier transeúnte, trabajador o habitante, lo que representa una amenaza latente de descarga para quienes caminan por la vía pública.
La indignación de la comunidad crece frente a lo que consideran una omisión tanto de la administración interna del complejo como de las instancias gubernamentales. De acuerdo con los testimonios, la ausencia de patrullaje, peritajes o una respuesta inmediata permitió que la maquinaria dañara progresivamente el terreno sin detener las operaciones a tiempo para evitar el desastre.
El peligro no se limita al tendido eléctrico, pues las grietas e inestabilidad del suelo amenazan con desencadenar nuevos colapsos en las estructuras aledañas. Ante esta vulnerabilidad, los vecinos exigen la intervención de emergencia de Protección Civil y de las autoridades municipales para que se inspeccione el perímetro, se aseguren los cables sueltos, se ordene el acordonamiento preventivo y se deslinden responsabilidades antes de que la situación derive en una tragedia.