Un amplio estudio internacional encontró 1,260 variantes genéticas relacionadas con rasgos como extroversión, responsabilidad y neuroticismo

Un estudio realizado a partir del análisis de más de un millón de genomas identificó 1,260 marcadores genéticos asociados con la personalidad, de los cuales cerca de dos terceras partes no habían sido detectados anteriormente.

Los resultados, publicados en la revista científica Nature, respaldan la idea de que la personalidad no depende de unos cuantos genes específicos, sino de la interacción de miles de pequeñas variantes genéticas, cuya expresión también está relacionada con las circunstancias y experiencias de cada persona.

La investigación tomó como referencia los denominados “cinco grandes rasgos” de la personalidad: extroversión, amabilidad, responsabilidad, neuroticismo y apertura a la experiencia. Para desarrollar el análisis, los científicos estudiaron alrededor de 10 millones de variantes distribuidas a lo largo del genoma.

Uno de los resultados más destacados fue la identificación de 258 variantes relacionadas con la extroversión, una cifra 15 veces superior a la conocida previamente. Los perfiles genéticos asociados con una mayor extroversión mostraron relaciones con un menor riesgo de ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático, aunque también se encontraron vínculos con condiciones del neurodesarrollo como el TDAH.

En el caso de la responsabilidad, entendida como la tendencia hacia la organización y productividad, las predisposiciones genéticas se asociaron con hábitos como realizar ejercicio, consumir alimentos bajos en calorías y mantener mejores patrones de sueño.

Por su parte, el neuroticismo, relacionado con una mayor tendencia a la inestabilidad emocional, presentó correlaciones con diversos trastornos psiquiátricos, además de un mayor índice de masa corporal y mayores tasas de tabaquismo.

Los investigadores enfatizaron que estos hallazgos no significan que los genes determinen por sí solos la personalidad. Las diferencias genéticas comunes encontradas explican aproximadamente entre 5 y 10 por ciento de la variación de personalidad entre individuos, mientras que el ADN y el entorno interactúan constantemente a lo largo de la vida.

El estudio abre nuevas posibilidades para investigar cómo determinados rasgos de personalidad pueden relacionarse con aspectos como la salud mental, las relaciones personales, el mercado laboral y la educación, además de profundizar en los mecanismos biológicos que intervienen en la manera en que las personas piensan, sienten y se comportan.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *