
Cruz Azul acumula cuatro derrotas en nueve jornadas del Apertura 2026, algo que, según ha señalado el periodista de TUDN Adrián Esparza, no sucedía desde 2024. El dato llama todavía más la atención cuando se mira hacia atrás: cuatro de las seis derrotas que el equipo ha sufrido en Liga desde el inicio del torneo pasado corresponden al campeonato actual. En ese periodo, que comprende 32 partidos (23 del Clausura y nueve del Apertura), Cruz Azul dejó de ganar en 14 ocasiones. La pregunta, entonces, es: ¿cómo explicar los últimos resultados?
En primer lugar, las lesiones han sido una constante durante los últimos dos torneos. En esos 32 partidos de Liga MX, Cruz Azul prácticamente nunca ha podido disponer de toda su plantilla. Incluso si dejamos fuera del análisis las prolongadas ausencias de Kevin Mier y Jesús Orozco Chiquete, las bajas han sido constantes: Andrés Montaño, Nicolás Ibáñez, Carlos Rotondi, Gonzalo Piovi, Willer Ditta, Agustín Palavecino, Amaury Morales, Mateo Levy y Cristian Jiménez, entre otros, han pasado por distintos problemas físicos. La situación, además, se ha agravado durante el Apertura, con jornadas en las que el equipo ha llegado a tener hasta cinco ausencias simultáneas (aunque no todos son jugadores habitualmente titulares o que ingresen constantemente de cambio).
Sería cómodo, sin embargo, atribuir a las lesiones todo lo que ha salido mal. Los números no permiten hacerlo tal cual. De los 14 partidos de Liga que Cruz Azul no ganó durante este periodo, nueve se disputaron con ninguna o una sola baja adicional (sin contar a Mier y Chiquete) y sólo cinco con múltiples lesionados. El propio Nicolás Larcamón atravesó durante el Clausura una racha de seis jornadas consecutivas sin ganar, con cinco empates y una derrota, sin que durante buena parte de ella existiera una acumulación semejante de ausencias.
Pero el panorama cambia cuando acercamos la mirada al torneo actual. Cruz Azul ha perdido cuatro veces en nueve jornadas y tres de esas derrotas, es decir, ante Tijuana, Atlas y Monterrey, llegaron con una plantilla especialmente disminuida. Frente a Tijuana hubo cinco bajas; contra Atlas, tres; y ante Monterrey, cuatro ausencias relacionadas con problemas físicos. Las lesiones no explican cada tropiezo, pero sí aparecen con mucha mayor frecuencia alrededor de las derrotas recientes.
El problema, entonces, quizá no sea solamente la cantidad de lesionados, y más bien importa qué sucede con Cruz Azul cuando faltan determinados jugadores. Y ahí aparece una segunda cuestión: la manera en que está construida la plantilla. Cruz Azul no tiene necesariamente pocos futbolistas; tiene, más bien, una plantilla desequilibrada. Sobran alternativas en algunas zonas y escasean en otras. En el mediocampo pueden aparecer Erik Lira, Charly Rodríguez, Agustín Palavecino, José Paradela, Andrés Montaño, Luka Romero, Amaury García o Cristian Jiménez. La situación es distinta cuando se buscan centrales, laterales o centros delanteros. Para este torneo llegó Alan Montes como central y, ya con el campeonato iniciado, fue necesario incorporar a Alan Mozo para reforzar el lateral derecho. En el ataque existen diferentes jugadores capaces de ocupar posiciones ofensivas, pero son muchas menos las alternativas naturales para jugar como nueve.
Los minutos y las apariciones ayudan a observar el problema desde otro ángulo. Según las estadísticas de FotMob, Charly Rodríguez y José Paradela participaron en los 23 partidos de Liga del Clausura; Willer Ditta, Gonzalo Piovi, Agustín Palavecino y Jeremy Márquez estuvieron en 22. Durante el Apertura la tendencia se ha mantenido. Al incorporar la jornada nueve contra Monterrey, Charly y Paradela han aparecido en los 32 partidos de Liga disputados entre ambos torneos; Jeremy Márquez, en 31; y Ditta, Palavecino y Omar Campos, en 30. Los seis futbolistas con mayor continuidad han participado, por tanto, en al menos 30 de los 32 encuentros.
Hay una paradoja detrás de esos números. Cuatro de los seis futbolistas con al menos 30 apariciones, estos son, Charly, Paradela, Jeremy y Palavecino, juegan fundamentalmente en el mediocampo, precisamente la zona en la que Cruz Azul posee más alternativas (aunque Jeremy ha sido utilizado desde el tramo final del torneo pasado y éste como lateral). Entre ellos sólo aparece un central, Ditta, y un lateral, Campos. La plantilla acumula opciones donde ya existe mayor capacidad de sustitución y ofrece menos respuestas en posiciones donde una ausencia puede obligar a cambiar piezas, funciones o incluso la estructura del equipo.
Eso ayuda a entender por qué no todas las lesiones pesan igual. Perder a uno de ocho mediocampistas potenciales no produce necesariamente el mismo efecto que perder simultáneamente dos centrales o quedarse sin uno de los pocos centros delanteros disponibles. Una plantilla equilibrada no necesita evitar las lesiones (algo imposible durante una temporada), sino tener capacidad para absorberlas. Cuando esa redundancia no existe, una sucesión normal de problemas físicos puede convertirse rápidamente en un problema futbolístico.
Las cuatro derrotas de este Apertura no tienen, por supuesto, una sola explicación. Tampoco sería razonable convertir las lesiones en una coartada para decisiones tácticas, errores individuales o partidos mal jugados. Pero los datos sugieren que Cruz Azul ha convivido durante meses con las lesiones, pero en las últimas semanas éstas han coincidido con una plantilla cada vez más exigida precisamente en las posiciones donde dispone de menos alternativas. La enfermería explica sólo una parte de la historia. La otra está en cómo se construyó el plantel para responder cuando, inevitablemente, comienzan a faltar jugadores.