Riada en Nepal arrasa con un pueblo (EFE)

El Ejército de Nepal rescató este lunes a 321 personas, entre ellas 12 extranjeros, que quedaron atrapadas por la crecida repentina del río Budhi Gandaki, en el centro del país, un desastre provocado por la ruptura de una represa natural tras una avalancha masiva en el Himalaya.

Apoyados por cuatro helicópteros, los equipos militares evacuaron por aire a 308 afectados en áreas aisladas como Philim, Chumling, Arughat, Dobhan y Hulchuk. Otras 13 personas fueron rescatadas por vía terrestre, según destacó el Ejército nepalí en su última actualización oficial.

Además de las labores de evacuación, las fuerzas armadas han transportado más de seis toneladas de alimentos y suministros de emergencia desde Katmandú hasta la localidad de Philim, para asistir a los cientos de damnificados.

Las investigaciones del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD) apuntan a que la crecida repentina el domingo del río Budhi Gandaki, en el centro de Nepal, pudo ser evocada por la ruptura de una represa natural formada tras un deslizamiento de tierra, hielo y roca en alta montaña.

Más de 200 casas fueron destruidas, cinco puentes arrastrados por la fuerza del agua y al menos 674 personas resultaron afectadas. Aunque las autoridades no han reportado víctimas mortales por el momento, al menos cinco personas permanecen desaparecidas.

Un análisis de imágenes satelitales del Centro de Investigación de Hidrología y Recursos Hídricos de Nepal, tomadas entre el 6 y el 11 de octubre, reveló una pronunciadas franja oscura desde un pico del Himalaya hasta una garganta escarpada, indicio de una avalancha que arrastró tierra y vegetación a lo largo de más de 3,500 metros de desnivel hasta acumularse cerca de Chumchet.

Se estima que la inundación comenzó alrededor de las 4:00 hora local, arrastrando barro, sedimentos y escombros río abajo a lo largo del corredor del Budhi Gandaki.

Las autoridades emitieron alertas para las comunidades ubicadas a lo largo de los sistemas de los ríos Budhi Gandaki, Trishuli y Narayani debido a la fluctuación de los niveles de agua y al aumento del riesgo de nuevas inundaciones, aunque medios locales como el Kathmandu Post reportaron que la población se salvó gracias a una red informal de comunicación entre los propios vecinos.

Según los testimonios locales, los residentes se avisaron por teléfono y Facebook a las 4:45 horal local, cuando el agua empezó a arrasar los primeros asentamientos. El primer aviso de la policía locla no llegó hasta las 5:30 y las alertas gubernamentales por SMS no se enviaron hasta pasadas las 6:30, casi dos horas después de que los vecinos ya hubieran evacuado hacia los bosques cercanos.

La nueva inundación golpea a un país que aún se recupera de la catástrofe del pasado agosto, que dejó miles de cuerpos y restos humanos recuperados y más de 5 mil desaparecidos antes de que el Gobierno nepalí diera por finalizada la búsqueda activa a principios de mes.

“Este suceso, ocurrido tan poco después del desastre de Gyirong-Rasuwa, es otro recordatorio de lo expuestas que siguen estando las comunidades de montaña y los corredores fluviales a peligros repentinos y en cadena”, manifestó Pema Gyamtsho, director general de ICIMOD, en un comunicado.

Según un estudio reciente de Scientific Reports, unas 300 mil personas viven en cauces fluviales susceptibles de inundaciones, mientras la construcción de edificios situados en estos lugares ha aumentado casi un 50% entre 2016 y 2023.

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