Nueva York.– Perder los estribos durante una discusión puede provocar que los gritos y las palabras dichas en un momento de enojo terminen siendo más importantes que el problema que originó el conflicto. Especialistas en psicología y comunicación advierten que aprender a reconocer las señales previas a una explosión emocional puede ayudar a evitar daños en las relaciones personales.

Raymond DiGiuseppe, profesor de Psicología de la Universidad de St. John’s y especialista en el estudio de la ira, señala que gritar difícilmente representa una estrategia efectiva para solucionar un conflicto, incluso cuando quien pierde el control tiene argumentos válidos.

El cansancio, el estrés y sentirse abrumado son algunos de los factores que aumentan la posibilidad de reaccionar impulsivamente, explicó Chris Huffine, psicólogo y director ejecutivo de Allies in Change, organización enfocada en promover relaciones saludables.

Una de las principales recomendaciones consiste en dejar de esperar que otras personas actúen exactamente como nosotros queremos. Aceptar que existen diferencias en hábitos, prioridades y formas de pensar no implica justificar conductas incorrectas, sino crear condiciones para discutir los problemas de manera más tranquila.

Los especialistas también aconsejan identificar aquellas discusiones que se presentan repetidamente. Al conocer de antemano qué situaciones suelen provocar enojo, es posible practicar una reacción diferente, como retirarse unos minutos, guardar silencio temporalmente o preguntarse qué está ocurriendo realmente antes de responder.

Otra técnica consiste en establecer una frase o mantra que funcione como freno emocional. Expresiones sencillas como “no voy a gritar” pueden ayudar a interrumpir una reacción automática y dar unos segundos para recuperar el control.

Los expertos coinciden en que controlar la ira no significa ignorar aquello que genera molestia ni renunciar a establecer límites. El objetivo es aprender a expresar el desacuerdo sin permitir que una reacción impulsiva termine provocando un conflicto mayor que el problema que inicialmente generó el enojo.

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