

De acuerdo con las investigaciones del caso, el crimen se cometió en abril del año 2005, cuando los hoy sentenciados privaron de la libertad al grupo de personas y las mantuvieron en cautiverio bajo constantes amenazas, agresiones físicas y violencia psicológica.
Con base en las pruebas presentadas por la representación social, la autoridad judicial emitió el fallo condenatorio contra los cuatro implicados, fijando la pena privativa de la libertad por el número de víctimas afectadas y la gravedad de las agresiones infligidas durante el cautiverio.