El análisis de casi mil restos humanos encontrados en tres cuevas sugiere que comunidades del Neolítico consumían a sus muertos como parte de una práctica cultural, y no necesariamente por hambre, guerra o situaciones extremas.

España.- Comunidades que habitaron el sur de España durante la Edad de Piedra habrían practicado durante siglos una forma de canibalismo funerario, según un estudio publicado en el Journal of Archaeological Science.

La investigación analizó 967 restos humanos correspondientes a por lo menos 60 individuos, fechados entre aproximadamente 5300 y 3760 a. C., procedentes de las cuevas de Las Majolicas, Malalmuerzo y Carigüela.

Los investigadores encontraron en los huesos marcas de cortes realizadas con herramientas, compatibles con el descarnamiento, extracción de carne y despiece. Algunos restos presentaron además características que podrían indicar que fueron hervidos, mientras que otros fueron fracturados posiblemente para extraer la médula.

“Se comían los cadáveres, se comían a la gente cuando ya estaba muerta”, explicó Miguel Botella, profesor emérito de Antropología Física y Forense de la Universidad de Granada y uno de los investigadores.

Huesos de niños y cráneos utilizados como recipientes

En la cueva de Malalmuerzo, los investigadores identificaron restos con numerosas señales de procesamiento e incluso huesos infantiles con posibles marcas de masticación humana, lo que fue interpretado como evidencia de un consumo intensivo.

En Carigüela se localizaron además copas craneales, elaboradas a partir de cráneos humanos, así como herramientas fabricadas con huesos, entre ellas punzones y cinceles realizados con fémures.

Otro elemento llamó particularmente la atención: en dos de las cuevas había una distribución relativamente equilibrada entre hombres y mujeres, adultos y niños.

Esta característica, junto con otras evidencias, llevó a los investigadores a considerar que muchas de las personas consumidas probablemente no fueron asesinadas con el propósito de servir como alimento.

Los restos humanos fueron encontrados además junto a huesos de animales que mostraban marcas de procesamiento semejantes.

Una posible práctica funeraria

La principal hipótesis es que el consumo de los cuerpos formaba parte de las costumbres funerarias de estas comunidades neolíticas.

A diferencia de otros grupos europeos que enterraban a sus muertos, los investigadores no encontraron en estas cuevas evidencias equivalentes de entierros o cremaciones.

“A la inmensa mayoría no los mataron, sino que se murieron. Y después de muertos fue cuando se los comieron”, señaló Botella.

Una posibilidad planteada por los especialistas es que consumir los restos de familiares o integrantes de la comunidad pudiera haber tenido un significado relacionado con mantener simbólicamente al fallecido dentro del grupo, aunque los huesos no permiten demostrar por sí solos la existencia de un ritual específico.

Los habitantes de estas comunidades eran principalmente agricultores y pastores, cultivaban trigo y cebada y criaban ovejas y cabras.

Además, las tres cuevas estudiadas no constituyen casos aislados. Más de una decena de sitios del sur de España presentan evidencias de prácticas similares, lo que lleva a los investigadores a plantear que el consumo de los muertos pudo constituir una tradición cultural extendida durante siglos en determinadas comunidades del Neolítico.

“No tenían los tabúes que tenemos en relación a comerse a sus muertos. Eso es un tabú moderno”, explicó la antropóloga Ana Solari, coautora del estudio.

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