Aniversario. El edificio de Siglo XXI Editores.

Siglo XXI Editores, elemento imprescindible en nuestra historia intelectual y política desde su fundación en 1966, cumple ahora 60 años de fructífera existencia. La cifra es admirable en el ámbito latinoamericano, sobre todo si se considera que nació como una editorial incómoda para el anterior gobierno de entonces, encabezado por Gustavo Díaz Ordaz. De hecho, su nacimiento fue consecuencia de un conflicto con dicho gobierno.

Sucedió que Arnaldo Orfila, químico argentino, socialista, nacido en 1897 en la ciudad universitaria de La Plata, era el director del Fondo de Cultura Económica desde 1948, cuando suplió a su fundador Daniel Cosío Villegas. Sus espléndidos casi 20 años al frente del Fondo de Cultura Económica explican los exitosos logros de Siglo XXI, aunque de ninguna manera éste fue una mera continuidad suya. Orfila heredó un Fondo de Cultura Económica organizado en colecciones disciplinarias de casi todas las ciencias sociales y humanas y que tenía como objetivo traducir a los ‘clásicos’ y a los principales autores modernos y contemporáneos de cada disciplina. Benemérita labor nunca suficientemente elogiada.

Para mí, de las muchas aportaciones de Orfila al Fondo de Cultura Económica sobresalen cuatro: la Colección ‘Breviarios’, con libros introductorios y sintéticos de muchas disciplinas científicas (astronomía, biología, física, matemáticas, química), y la Colección ‘Popular’ para temas coyunturales, como el célebre libro Escucha Yanqui, sobre la Revolución cubana, del polémico profesor norteamericano Wright C. Mills, libro que empezó a predisponer al gobierno en contra de Orfila. Una tercera aportación fue la Colección de ‘Letras Mexicanas’, que publicó a los clásicos (Ruiz de Alarcón, Sor Juana, Azuela y Reyes) y a los jóvenes autores como Rulfo, Arreola y Carlos Fuentes. De hecho, en esta colección nació y se forjó la literatura mexicana de la segunda mitad del siglo XX.

La cuarta gran aportación de Orfila fue la Colección ‘Vida y pensamiento de México’, para dar voz a los intelectuales mexicanos y para publicar libros que analizaran los mayores problemas del país. Uno de ellos fue Los hijos de Sánchez, del antropólogo norteamericano Óscar Lewis. Argumentando que dicho libro denigraba a México, Orfila fue ominosamente despedido del Fondo de Cultura Económica. En respuesta, un grupo de académicos e intelectuales, que rechazaban la injusticia cometida con Orfila y que veían la necesidad de que hubiera en el país una editorial que propiciara la publicación de libros críticos, y de libros que representaran la modernidad intelectual de aquellos años, conjuntaron sus esfuerzos y apoyos para crear Siglo XXI Editores, que debía ser dirigida por el propio Arnaldo Orfila.

Usar el concepto siglo XXI en 1966 era apostar por el futuro, a un tercio de siglo de distancia. Si bien no podía ser secuela del ‘68, pues lo antecedía, acaso fue uno de sus antecedentes. Eso sí, Siglo XXI Editores nació comprometida con la Revolución Cubana, pero con aquella Revolución que motivó esperanzas a todo lo largo del continente.

Como decía, fue decisivo el apoyo de cierto sector de la intelectualidad mexicana de entonces. Por ejemplo, su primera sede fue facilitada por Elena Poniatowska, una casa en la colonia del Valle. Su primer libro fue el Heráclito, pensador de la antigüedad griega fundamental para comprender el concepto de dialéctica y el fluir del tiempo preparado por el filósofo italiano Rodolfo Mondolfo. Luego vendrían muchos libros, destacando nuevas traducciones de Marx, como El Capital y los Grundrisse; también se publicaron los principales pensadores marxistas de la época, con Louis Althusser y Nicos Poulantzas a la cabeza; asimismo publicó la fundamental Biblioteca del Pensamiento Socialista con los clásicos del marxismo de los primeros decenios del siglo XX —Bernstein, Kautsky, Rosa Luxemburgo—, dirigida por el legendario José Aricó, argentino exiliado en México. Junto con esta colección, también debe mencionarse la de ‘Cuadernos de Pasado y Presente’, nombre que remite a una célebre revista argentina, pero también a la principal revista de los historiadores marxistas ingleses, con Eric Hobsbawm a la cabeza. Obviamente también se publicaron autores de la Modernidad que no eran marxistas, como Michel Foucault, Jacques Lacan, Claude Levi Strauss y Wilhelm Reich, entre muchos otros.

Mencionar a Aricó nos lleva a señalar la enorme presencia latinoamericana, seguramente facilitada por el origen y las ‘redes’ de Orfila. Para comenzar, su primer best seller fue El Diario de El Che en Bolivia, seguido de Las venas abiertas de América Latina, del uruguayo Eduardo Galeano, o los Conceptos elementales del materialismo histórico, de la chilena Marta Harnecker. En cuanto a literatura, se publicaron las Obras Completas de Alejo Carpentier, lo mismo que obras de los mexicanos Paz, Fuentes y Fernando del Paso, así como la imprescindible antología Ómnibus de poesía mexicana.

Como historiador, mi gran reconocimiento a Siglo XXI Editores estriba en las ediciones de los argentinos José Luis Romero y Sergio Bagú; en las de los mexicanos Jesús Silva Herzog y los entonces jóvenes Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze, y en la de los historiadores mexicanistas James Cockroft, Charles Gibson, Laurette Séjourné—la célebre esposa de Orfila—y John Womack. La lista podría prolongarse por varias páginas. No es necesario.

Con estas breves notas agradezco a quienes han hecho posible la sexagenaria historia del imprescindible Siglo XXI Editores. Junto con otras editoriales afines y coetáneas, como ERA o Joaquín Mortiz, Siglo XXI Editores renovó al mundo de las ideasen el México del último tercio del siglo XX. Como ha sucedido en otras ocasiones, años después el gobierno mexicano buscó reivindicarse de su vieja impertinencia otorgándole la condecoración del Águila Azteca en 1980. Los círculos intelectuales también la enaltecieron en varias ocasiones. En la FIL de Guadalajara se entrega un premio al mérito editorial que lleva su nombre, y en 1992 recibió el Premio Internacional Alfonso Reyes, cuyo primer recipiendario había sido Jorge Luis Borges, también autor de su catálogo. Como tantos y tantas veces se ha dicho: nunca terminaremos de pagar la hermosa deuda que tenemos con Arnaldo Orfila.

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